Sin catálogos

Los catalogos, y aun los desplegables, con breves textos para ser leidos de inmediato, son instrumentos indispensables para contribuir a la comprensión de una exposición y de las obras. Además de ser el documento que queda de una experiencia vivida. Por una de esas pérfidas casualidades del destino, los catálogos no llegaron en tiempo y forma en recientes inauguraciones y aún más allá. Esos inconvenientes aplazan el regreso del visitante. Así sucedió con el Premio Figari 2007 (Manuel Aguiar, Yamandú Canosa, Haroldo González), Zoma Baitler (Palacio Santos) y las tres recientes del Museo Nacional de Artes Visuales (Nerses y Ohannes Ounanian, Joya x Joya y Juan Ventayol). No hay que resignarse a la condición de hábitos establecidos en la cultura uruguaya (la impuntualidad es otro rasgo típico). Es necesario esforzarse por establecer y exigir un rigor que el público espera y reclama. Si es que se desea mantener una relación activa con la comunidad.

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