Retratos para una historia del tango
Desde el alma es al mismo tiempo un proyecto artístico en el que se unen, a través de una sensibilidad común, una serie de artistas con diferentes trayectorias, de distintas generaciones y, cada uno de ellos, con experiencias creadoras diversas.
Este colectivo está integrado por Luciano Alvarez, quien realiza las narraciones, las exquisitas cantantes Vera Sienra y Colomba Biasco, el pianista y acordeonista Gustavo Di Landro (piano y acordeón) y los guitarristas Carlos Da Silveira y Guzmán Escardó, este último también cantando. Es un espectáculo que durante los dos últimos años se ha presentado con notable suceso en los más diversos escenarios y que ahora adquiere formato de disco. El precio de las localidades será de $ 160.
Por tratarse de una recorrida por la historia de esta música rioplatense, vale recordar que se gestó en ambas márgenes del Río de la Plata entre 1850 y 1890. A principios del siglo XIX, con su aceptación popular a nivel mundial, la danza evoluciona hasta su forma actual.
El sonido del bandoneón (de origen alemán) se incorporó como algo imprescindible a pianos, guitarras criollas, contrabajos y violines. En los barrios surgió el «tango arrabalero,» aquel que bailaban en el arrabal, hombres y mujeres con los cuerpos fuertemente abrazados, y que escandalizó a la sociedad de la época.
Condenado por la Iglesia y prohibido por la policía por incitar al escándalo, fue asociado con la lujuria y la diversión «non sancta» junto a la bebida y el baile.
Su prohibición obligó a bailarlo en sitios ocultos hasta haber entrado en el siglo XIX por ello, su ambiente de nostálgica pasión.
Amparados en la oscuridad de la noche, guapos y arrabaleros deslizaban sus sentimientos en lo profundo de un verso, una melodía o bailaban abrazados a su ardiente compañera.
En ese entonces, solamente los estratos sociales humildes, los del suburbio, cultivaban esa danza. El tango surgió en burdeles, rancherías y boliches. Los prostíbulos lo fomentaban con la finalidad de aproximar los cuerpos masculinos y femeninos.
Era concebido como «vulgar» por los estratos más conservadores, marginado socialmente por buscar la sensualidad y el placer.
La insólita fusión de lenguas, conocimientos y costumbres generó el fenómeno del tango y paralelamente un lenguaje, el lunfardo.
Esta manera de hablar tomaba palabras de algunos dialectos italianos, y de otras lenguas traídas por los inmigrantes, absorbidas y adaptadas al porteño.
Al principio era el lenguaje de los presos y los delincuentes, comúnmente hablado por la gente del puerto. En 1910 el tango fue bailado en París, ampliando rápidamente su popularidad internacional.
Luego vendría la incorporación de los textos, las letras que lo situaron como cronista de época. En el caso de «Desde el alma», las canciones discurren desde las primeras incursiones de Carlos Gardel hasta mediados de los años 50 con el emblemático Discepolín.
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