La mayor gratificación es el aplauso
¿Preparando el carnaval 2009?
En este momento estoy terminando los cursos de maquillaje en los que enseño absolutamente todas las técnicas que manejo, y también estoy a mil con el carnaval. Voy a incursionar en el maquillaje de parodistas.
Cuénteme al respecto.
Es un conjunto nuevo llamado Caballeros, que va a hacer el Hombre Bicentenario, la película de Robin Williams. El maquillaje es como la cara del robot que protagoniza la cinta, luego se pasa a la cara del actor repetida varias veces, y finalmente los efectos del tiempo en su rostro. Implica materiales del exterior como espuma de látex y es difícil adaptarse a la cara de cada parodista. Además, estoy con La Gran Muñeca en la parte artística, El Gran Tuleque, Diablos Verdes, y hay una posibilidad de hacer algo con Momolandia. Por ahí voy quedando porque, si no, va a haber conjuntos que se me van a superponer. Por supuesto que trabajo con un grupo de gente que me ayuda.
¿Cómo ve al carnaval en el aspecto de la profesionalización?
Se puede decir que está más profesionalizado en el aspecto de que uno puede enseñar, dar charlas y viajar durante el resto del año y, juntando todo eso, vivir de este trabajo. Hoy el vesturio y el maquillaje están unidos y eso hace, además, que haya más competencia.
¿Cómo es su estilo?
Me gusta poner muchísma luz y sombra, no me agrada el brillo, porque considero que sólo sirve para tapar errores. Busco que mi trabajo sea artesanal, levanto las facciones con el uso de la luz.
¿Un desafío?
En el 2003 con los Diablos Verdes, que tenía que hacer la caldera de los diablos. Tuve que poner apliques que, en un principio, no querían. Al final, todos los integrantes de la murga los usaron y salió todo bien.
¿Una gratificación?
Todas, una vez que ves el producto concluido y percibís aplausos y risas ahí está el placer más grande.
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