El tiempo del video
escribe Bill Viola
Una de las cosas que siempre me han fascinado cuando estudiaba pintura en la Facultad de Arte era la idea de que podía haber un tiempo en la pintura. Las teorías artísticas hablan frecuentemente de cómo el ojo recorrería el cuadro y cómo sería capaz de abordarlo. La visión como un acto de tiempo, como el despliegue del tiempo en el encuentro que uno tiene con la pintura. Pero comencé a darme cuenta de que los pintores, al menos los que pintan escenas reales u objetos, pasan un tiempo frente al objeto, frente a la materia de la que se ocupan. Cézanne vivió con cestas de frutas, jarrones y cosas sobre la mesa durante largos períodos de tiempo. Existe un tipo de relación vicaria entre los pintores y los objetos. Este sentido del tiempo fue una inspiración y una guía para mí cuando empecé a tomar una cámara de video.Y mi primer impulso fue intentar ralentizar la corriente de información que, obviamente, se manejaba a una velocidad muy alta. Tomé consciencia, por tanto, del tiempo de la pintura, del sentido del tiempo en la pintura, pero del tiempo profundo, no del tiempo superficial del que los artistas hablan frecuentemente, que es el tiempo que el artista necesita para completar un cuadro, la forma en que el espectador se relaciona estando de pie frente aél, como objeto.
Hay un tipo de tiempo místico que está detrás de muchas de esas obras, del que me di cuenta y que realmente me ha ayudado y guiado cuando comencé a trabajar en video. Fue esa la razón por la que verdaderamente sentí la necesidad de hacer las cosas más lentas en mi primer encuentro con el video, esta especie de alta velocidad de la información. Sentí que quería agarrarla y dejarla que se desplegara en su propio tiempo, el tiempo que la imagen te dice que quiere estar, más que el tiempo que intentas imponer. (Texto publicado en El arte del video, por José Ramón Pérez Ornia, Barcelona, 1991).
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