MAS ALLA DE LOS DILEMAS EXISTENCIALES
Enrique Estrázulas nació en Montevideo, en 1942. Publicó cinco libros de poesía, tres de relatos, seis novelas, dos ensayos y una obra de teatro.
Su vasta producción ha sido traducida al francés, inglés, griego y alemán, especialmente su memorable clásico costumbrista «Pepe Corvina».
Desde muy temprana edad ejerció el periodismo, además de cumplir funciones como agregado cultural en Roma, París y Buenos Aires. También se desempeño como embajador de nuestro país en Cuba.
En 2007, publicó, bajo el sello Seix Barral, su antología de cuentos «La cerrazón humana», que reúne buena parte de su mejor literatura.
«Espérame Manon» fue seleccionada como una de las diez mejores novelas finalistas del Premio Planeta Casamérica 2008.
La protagonista del relato, una mujer franco- argentina, viaja por una Buenos Aires intelectualmente idealizada, mientras se encuentra con curiosos personajes que, al igual que ella, parecen extractados de una película francesa pensada para ganar el Festival de Cannes.
A medida que realiza el consabido periplo de autoconocimiento, el personaje femenino se abandona al goce de los sentidos y al placer en todas sus formas. No obstante, como no podía ser de otro modo, no soslaya los cuestionamientos intelectuales de corte existencialista que el consumidor de estas novelas siempre reclama.
En su itinerario, la enigmática Manon se reencuentra con un viejo y refinado amante chino, un oriental que parece extractado de algún cómic europeo de aventuras o de una novela de Emilio Salgari.
También se vincula con un extraño intelectual, el clásico personaje con el cual la protagonista se pone a debatir en una librería, con un joven y misterioso artista y con una sensible y liberal muchacha.
Todos se mueven en una Buenos Aires de atmósfera europea e idealizada, en una Colonia del Sacramento de ribetes mágicos y en la verdadera París, una ciudad imaginaria en la cual parece que hasta los barrenderos son capaces de discutir de filosofía.
En medio de la trama, que se diluye constantemente, Manon ensaya irreales experiencias eróticas, con su novelesco amante oriental, con la muchacha coloniense -que también es sensible, culta y misteriosa como todos los personajes de la novela- y con algún personaje secundario más.
Por momentos, asoma la genialidad del mejor Estrázulas, en algún apunte humorístico rayano en el absurdo, en rasgos peculiares de algún personaje, en el refinamiento del lenguaje y en la descripción de escenas de alta potencia expresiva.
Sin embargo, las criaturas literarias, con sus interminables disquisiciones intelectuales, con sus lenguajes impostados y sus frases grandilocuentes, se parecen, por momentos, a arquetipos harto trillados de novelas similares o prototípicos filmes europeos.
Algunos pasajes de la narración parecen forzados y estirados a fuerza de oficio y lenguaje atrayente. Empero, la sustancia se esfuma entre tanta frase pomposa y metáfora elaborada.
Los personajes son demasiado convencionales: la intelectual hermosa, deseada y misteriosa, el intelectual oscuro y obsesionado, el artista joven y bohemio y la muchacha liberada, sensible, culta y adinerada.
De todos modos, «Espérame Manon» es, como toda obra de Enrique Estrázulas, una novela atractiva por su lenguaje, su intrínseca potencia narrativa y el innegable oficio que el autor despliega en cada página.
(Editorial Planeta)
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