La garota de Ipanema cumple 50 años
Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto inspiró a Antonio Carlos Jobim y Vinicio de Moraes para componer la deliciosa «Garota de Ipanema», quizá el bossa-nova más célebre de la historia que hoy celebra en París sus 50 años de vida.
La Chica de Ipanema fue en realidad inmortalizada por la versión de los brasileños Astrud y João Gilberto, con el acompañamiento del saxofonista norteamericano Stan Getz en 1963 y, desde entonces, se convirtió en invitada preferida del cine.
En realidad, fue otra canción anterior, Chega de Saudade, obra e interpretación de João Gilberto, Jobim y Moraes, la que marcó el origen del bossa-nova en 1958, sin que hasta ahora nadie pueda explicar la razón de su nombre.
Como el propio bossa-nova, melodioso, agradable y adaptable por su suavidad al jazz y, por supuesto, al contagioso samba masculino del gigante sudamericano. Surgió a finales de la década de 1950 y es uno de los emblemas musicales de Brasil.
Para cortejar a Heló Pinheiro, como también se le conocía a la joven de 18 años que paseaba por Ipanema, los cantautores brasileños Milton Nascimento y Marcio Farazo rinden tributo al género con un concierto en la sala Pleyel.
Aunque ninguno de los dos es heredero directo del bossa-nova, se atreven con la presencia de colaboradores de lujo, entre ellos Mariana de Moraes, nieta de Vinicius de Moraes, el pianista Philippe Baden Powell, y Daniel y Antonio, hijos de «Tom» Jobim.
Ineludible en sus cortinas delicadas, nunca pasa de moda, y por las dudas, se llena siempre de cultores. Además de los mencionados, Elis Regina, Sergio Mendes, Rita Lee, Ivan Lins, Gilberto Gil que hoy canta en Montevideo, Chico Buarque de Hollanda, Gal Costa.
Sin dudas, la Ciudad Luz de viste de gala para el homenaje al bossa-nova y a esa inquieta muchacha de Ipanema, que Vinicio de Moraes describió como «mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste».
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