TOUCHÉ

Una tarea artesanal  minuciosa

­¿Preparando la zafra?

­Este año ha sido muy bueno, he trabajado mucho y además pude vender una gran cantidad de piezas. Hay más dinero, eso se nota y en mi oficio es fundamental ya que no trabajo con materiales baratos que sean accesibles a toda la gente. Aunque también estoy realizando joyas en materiales menos nobles que el oro, el platino y la plata. Estoy trabajando con bronce, alpaca y otras aleaciones más económicas.

Tuve la suerte de que una prima me contactó con una galería de Porto Alegre y luego de enviarles un catálogo recibí una muy buena oferta por un centenar de objetos: anillos, caravanas y relojes.

 

­¿En qué consiste lo que hacés?

­Se trata de enriquecer y recrear objetos que en nuestra jerga llamamos «bases».

Por ejemplo, compro un reloj de oro y le hago incrustaciones en oro o en otros metales e inclusive en piedras preciosas o semipreciosas. Es una tarea artesanal muy minuciosa que lleva mucho tiempo, mucha dedicación y por supuesto un grado de inspiración que es lo que le brinda el toque distintivo de quien la realiza. Es fundamental poner mucha atención en los detalles y como se trabaja en dimensiones muy pequeñas casi siempre hay que tener el lente de aumento en uno de los ojos, eso cansa mucho pero cuando vez la alhaja terminada te da una gran satisfacción.

 

­¿Dónde conseguís lo que llamas «bases»?

­En diferentes lugares, en las joyerías, en los remates o en las ferias. Soy una de esas personas que vive hurgando entre quienes venden cachivaches y me he encontrado con objetos que luego de procesados han adquirido una gran belleza y valor.

Ahora me dispongo a reunir un buen stock para la venta zafral que todos los años realizo en Punta del Este, sobre todo en enero con la llegada de los cruceros a nuestro país.

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