El tropicalismo llega al Teatro de Verano en la música de Gilberto Gil
El célebre artista brasileño que hasta hace poco tiempo ocupó el cargo de ministro de Cultura de su país, pondrá a consideración de los auditores su trabajo discográfico más reciente disco titulado «Banda larga cordel», así como algunas de sus canciones más celebradas.
Gil estará acompañado por su banda y previamente, en carácter de invitada, participará Mariana Lucía.
El esperado concierto de esta noche es organizado por la Fundación Eduardo Mateo junto a la División Turismo de la Intendencia Municipal de Montevideo, y forma parte de una gira que ha emprendido por diversos países. Ahora le llega el turno al público uruguayo, cuando apenas unos minutos después de caer el sol sobre el horizonte, junto a su banda trepe al escenario del Teatro de Verano.
La suya es una producción de canciones superlativas y perdurables, desde la fundacional «Baba, Ala palá», hasta «Realce» o «Si usted quiere hablar con Dios», canciones emblemáticas, si es que las hay, de este juglar intrincado, muy dulce pero también muy firme en su modo de actuar y en su relación con sus pares. Músico de dotes excepcionales pero además poeta, un personaje fuera de serie con un talento y una sensibilidad que, en cada actuación se derrama generosamente sobre los auditores.
La base sonara que presentará Gil estará formada por Sergio Chiavazzi y su hijo Ben Gil en guitarras, Arthur Maia en bajo y Alex Fonseca en batería y percusión a quienes se suma un tecladista y su propia guitarra.
El tropicalismo brasileño, el samba, la bossa nova, el baión pero además el reggae, el soul, el blues y el pop con bordes de rock serán los ritmos o estilos por los que discurrirán las canciones que se escucharán hoy, entre las que estará una bellísima versión en tiempo casi de reggae del famoso tema de Lennon y Mc Cartney «Something», y algunos temas que para los uruguayos tendrán carácter de estreno como pueden serlo «No tengo miedo a la muerte» y «Os pais», así como «Vamos a fugir», y una estupenda versión de otro tema anglosajón de indudable calidad y difusión internacional como lo es «No woman no cry», de Marley.
Por supuesto que en escena estará toda la tradición de la música popular brasileña tanto del interior profundo de su país-continente como de carácter urbano. Canciones de un tono decididamente experimental, y canciones de formato incluso baladístico, dos vertientes casi opuestas pero que en sus composiciones y en su voz ambas están unidas y munidas de una belleza poética inconmensurable.
En peripecia vital, en su ya extensa trayectoria Gilberto Gil se ha transformado en un referente para más de una generación. Indudablemente, el homenaje que se le tributó anoche en la Embajada de Brasil en nuestro país, donde recibió la plaqueta de Visitante Ilustre de Montevideo de manos de la intendenta capitalina Hyara Rodríguez no puede sorprender a quienes han seguido de muy cerca su formidable producción artística y tampoco a quienes conocen su trabajo como ministro de Cultura brasileño, esa destacada labor que abandonó voluntariamente hace poco tiempo para dedicarse nuevamente de lleno a lo que es su pasión: la música. Música que esta noche se expandirá bajo un cálido cielo de primavera para el disfrute de los miles de auditores que colmarán las instalaciones del anfiteatro de las Canteras del Parque Rodó.
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