El desafío de hacer comedia
¿Es el teatro independiente un reto?
La mayoría de los actores somos docentes, trabajamos ocho o diez horas por día y salimos directo a ensayar. Muchas veces incluso nosotros pagamos las puestas en escena, es muy difícil hallar financiamiento. Hay que ver que cuestan por lo menos dos mil dólares.
Cuénteme sobre la obra que está realizando.
Es «El señor Puntilay su criado Matti», en la que somos trece actores para veintiséis personajes. Interpreto a Ema, una de las novias de Puntila, y a su criada. Ambos son personajes muy pobres. Ema es una contrabandista de muy malos modales. Por su parte, la criada es como un pequeño payasito que está detrás de Puntila llevándole el café y la copa de vino. Para mí fue un desafío muy grande realizar estos personajes. Como actriz no estoy acostumbrada a este tipo de papeles de comedia, mi perfil profesional va más por el lado del drama.
¿Cómo fueron trabajando a los personajes?
Fue muy bueno el encuentro entre los actores. Al principio nos costó meternos en una obra de Brecht que ya venía con una historia de escritor revolucionario. Teníamos que alivianar a los personajes. Fue difícil, nos llevó mucho trabajo de búsqueda para poder armar y desarmar a la vez, para que fuera algo llevadero. Tuvimos que afrontar además el desafío de que no había muchos antecedentes de piezas de Brecht en Uruguay, porque los derechos de autor eran muy caros. Por suerte ahora se liberan los derechos y están empezando a aparecer varias obras de él. Es un autor que nos llega mucho a los uruguayos.
¿Por qué ocurre esto?
Porque es muy polémico, muy político, y además se dirige al público en general. No es un autor elitista, sus mensajes son claros y profundos. Sus personajes son gente de pueblo con los que se puede conectar el espectador.
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