LA FRONTERA ENTRE LO REAL Y LO ONIRICO

En 1924, el surrealismo lanzó su primer manifiesto, firmado por André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard y Benjamin Péret, entre otros grandes escritores que se afiliaron a dicha corriente.

El documento fundacional definió a este movimiento como «automatismo psíquico puro», que intenta expresar «el funcionamiento real del pensamiento».

La vital importancia del mundo del inconsciente y el poder revelador y transformador de los sueños, conectan al surrealismo con los principios del psicoanálisis.

El propósito era trascender a la percepción meramente consciente y construir una suprarrealidad que amalgamara conciencia y subconsciencia, lo objetivo y lo subjetivo, lo razonado y lo soñado.

Pese a que numerosos escritores, entonces y después, intentaron encausar sus obras siguiendo dichos lineamientos, muy pocos ostentaron el suficiente talento y la profunda percepción de su propia psiquis, condiciones sin qua non para incursionar con éxito en tal influyente vertiente literaria.

Actualmente, la escritora uruguaya Helena Corbellini continúa explorando las infinitas aunque complejas potencialidades que ofrece el surrealismo.

«Mi corazón pesa demasiado», su más reciente obra, podría encausarse dentro de la mencionada corriente, aunque por su temática, profundidad y enfoque, la excede ampliamente.

El libro, sugestivamente ilustrado por el artista Fernando Cabezudo, es una travesía no lineal por la atribulada mente de la creadora, que desnuda temores, obsesiones y memorias, las cuales entremezclan constantemente la realidad con los sueños.

Semejando una delgada membrana que separa lo onírico del universo real, la autora relata recuerdos como si fueran sueños y sueños como si fueran recuerdos, en un intrincado juego que, por momentos, hace recordar a la travesía de la Alicia de Lewis Carrol, en «Alicia en el país de las maravillas» o «A través del espejo».

El deslumbrante despliegue narrativo y la adjetivación precisa y contundentemente expresiva, entremezclan ambas dimensiones- la real y la imaginada- conformando un mismo corpus de realidad, esa suprarrealidad que mencionaban los surrealistas y que pocos escritores lograron condensar con tanta claridad.

La muerte del padre en tanto ruptura del entramado de la realidad que supone un golpe emocional de tal dramatismo, es uno de los ejes temáticos en torno al cual la autora erige su interpretación de la vida, de lo que la rodea y de su propio cosmos interior.

Las ilustraciones complementan, acompañan y muchas veces ayudan a comprender las crípticas historias plagadas de potentes imágenes literarias, que la talentosa escritora deja brotar de lo más profundo de su íntimo mundo interior.

En ese contexto, el libro funciona como una suerte de espejo, aunque este no refleja las cosas como se perciben a simple vista. Al crear una imagen, genera únicamente una interpretación más de las tantas posibles para cada acontecimiento y para cada ensoñación que Helena Corbellini evoca y mixtura con aquello que denominamos realidad.

(Editorial Sudamericana)

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