¿Dónde están? Hoy en Cinemateca 18 se estrena "M"

Mirada sobre la historia política argentina de las últimas décadas

Se trata de un documental autobiográfico o casi, premiado en el festival de Mar del Plata. Una cita de William Faulkner abre con toda intención esta crónica de una búsqueda personal que es también la primera incursión de Prividera en el largometraje.

La cita dice: «Su niñez estaba poblada de nombres, su propio cuerpo era como un salón vacío lleno de ecos de sonoros nombres derrotados. No era un ser, una persona. Era una comunidad». De alguna manera, esa referencia a Faulkner resume el sentido del filme, en el que una historia personal sintetiza la de todo un grupo social.

La letra del título alude a la organización Montoneros, grupo guerrillero argentino al que pertenecía Marta Sierra, madre del director Prividera, cuando fue «desaparecida» por la dictadura militar instaurada en su país en 1976. Pero es también la inicial de otras palabras claves (memoria, madre) que la película recoge y recorre. Tres décadas después, y teniendo la edad de su madre cuando «desapareció», Prividera inició una causa penal que involucraba en los hechos a Jorge Zorreguieta, padre de la princesa de Holanda, y ministro de Agricultura durante la dictadura de Videla. La repercusión pública del caso generó el llamado de una vieja amiga de Marta y disparó en Prividera la necesidad de ahondar en la historia de su madre para comprender lo que había ocurrido con ella y con muchos otros.

El repaso es considerablemente amplio: abarca a represores, torturadores, los que cometen las desapariciones, así como también a las víctimas: los idealistas, los militantes, los revolucionarios, los detenidos, los desaparecidos, los torturados, los que prefieren dar vuelta la página y olvidar, los que quieren recordar (pero solo una parte).

El propio director ha dicho que el espectador sabe tanto (o tan poco ) de su madre como él mismo, y al final quedan cosas sin saberse. Se han abierto algunas puertas, pero hay temas pendientes. Y una discusión abierta.

La película es el resultado de un largo proceso de investigación, pero es también la mirada crítica sobre la militancia política de los años 70 en Argentina, el análisis de los mecanismos de construcción de la memoria personal y de la «memoria social» y una reflexión sobre la historia política argentina de las últimas décadas. Prividera intenta armar el rompecabezas (el de su propia historia y el de Argentina) con fragmentos propios y ajenos.

No es por cierto la única película de hijos de desaparecidos, casi un subgénero documental argentino al que cabe igualmente adscribir filmes como «Los rubios» de Albertina Carri; «Papá Iván» de María Inés Roqué; o «(h) historias cotidianas» de Andrés Habegger. No falta quien sostenga que hay una «saturación» del tema, pero una película como «M» prueba exactamente lo contrario: que cada historia es personal e intransferible, que cada pieza completa el rompecabezas en lugar de repetirlo. Poblado de referencias cinematográficas, «M» es, como alguien ha dicho, varias cosas a la vez: un documental personal y político, una tesis sobre la memoria, el olvido y las culpas individuales y colectivas. Hay mucho para debatir sobre el tema, y no solamente la parte que cada uno prefiere recordar sobre su demonio favorito.

Desde hoy al miércoles 29 en Cinemateca 18 (18 de Julio 1280).

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