El papel de los genes
Las imágenes cerebrales también señalaron que la reacción del estriato ante la comida también se veía mermada en el caso de las mujeres que tenían una particularidad genética. Concretamente, los especialistas observaron esta reacción en las participantes con el alelo A1 en el gen Taq1, que está relacionado con el número de receptores de la dopamina que hay en el cerebro. «Estas conclusiones demuestran que una función deficiente de los circuitos de la recompensa está relacionada con una ganancia de peso poco saludable en el futuro», subraya Stice, un investigador que lleva casi 20 años dedicado al estudio de la obesidad. «De esta manera es posible que algunas intervenciones comportamentales y farmacológicas dirigidas a mitigar ese déficit ayuden a prevenir y tratar la obesidad en algunas personas».
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