Salud. Comer para vivir y no comer para vivir

LOS OBESOS SIENTEN MENOS PLACER AL COMER Y POR ESO COMEN MAS

Un batido de chocolate y una resonancia magnética. Eso es lo que han necesitado investigadores de varias universidades estadounidenses para descubrir que el cerebro de las personas obesas siente menos satisfacción al comer.

Hasta ahora se sospechaba que las personas con obesidad comían en exceso para compensar su falta de placer al comer; sin embargo, ésta parece ser la primera evidencia fisiológica de por qué ocurre esto. Mientras comemos, el cerebro segrega dopamina, un neurotransmisor cerebral relacionado con las sensaciones placenteras; cuanto más nos gusta lo que estamos probando, más dopamina produce el cerebro. Ya se sabía, además, que los obesos tienen menor cantidad de receptores de la dopamina en su cerebro (concretamente en la zona del estriato dorsal que regula las ‘recompensas’), lo que les obliga a comer abundantemente para compensar este déficit. «Las personas con menos receptores deben tomar más cantidad de una sustancia, bien sea alimentos o una droga, para experimentar los mismos niveles de placer», subraya uno de los autores, Eric Stice. Para sus investigaciones, tres científicos de las universidades de Oregon y Yale (ambas en EEUU) estudiaron a dos grupos de mujeres diferentes. Cuarenta y tres de ellas tenían entre 18 y 22 años y un índice de masa corporal (IMC) de 28,6 (por encima de 25 se considera que la persona tiene sobrepeso); el segundo grupo estaba compuesto por adolescentes entre los 14 y los 18 años que tenían un IMC de 24,3.

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