Continúa con éxito el Séptimo Festival de Cine de Montevideo
En estos días filmes como «Aniceto», remake del clásico realizado en 1966 por Leonardo Favio. Esta nueva versión es un desafío musical y la puesta en escena jerarquiza las poéticas imágenes de la danza.
Aniceto es un hombre solitario que vive con su gallo en un pueblito de Mendoza. Francisca es una chica ingenua que llega al lugar en busca de trabajo. Se conocen y se enamoran. Parece un sueño, pero termina en pesadilla cuando aparece la enigmática e irresistible Lucía, su nueva vecina, que perturba al hombre y lo arrastra a su propia destrucción.
Otra producción argentina que importa es «Cordero de dios», de Lucía Cedrón, que propone una mirada cruda y frontal sobre diferentes etapas del pasado rioplatense. La última dictadura durante el Mundial ’78 y, por otro, los efectos de la crisis económica de 2001.
Por su parte, la filmografía francesa hace gala de uno de sus mejores producciones de los últimos tiempos con «La escafandra y la mariposa» de Julian Schnabel.
El largometraje relata la peripecia existencial de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de la revista francesa «Elle», quien sufrió una embolia masiva. Después de pasar 20 días en coma descubren el síndrome del «locked-in syndrome» (encerrado en sí mismo), por lo que queda sin poder moverse, comer, hablar ni respirar sin asistencia. Es prisionero de su propio cuerpo, siendo sólo capaz de comunicarse mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Forzado a adaptarse a esta única perspectiva, Baudy crea un nuevo mundo a partir de su imaginación y su memoria.
Renglón aparte para «La profesión de Irina Palm» de Sam Garbarski, una dramática historia sobre Maggie, una mujer de mediana edad que debe conseguir a cualquier precio el dinero para pagar el tratamiento médico que necesita su nieto, gravemente enfermo.
A pesar de haber agotado sus recursos financieros, Maggie se esfuerza en animar a los desesperados padres del niño. Casi de casualidad, andando por Londres, ve un cartel de «se busca camarera» en Sexy World, un club privado de Soho, y entra sin pensarlo. Ante la descripción del trabajo, la respetable viuda de clase media se queda pasmada, pero está dispuesta a todo con tal de conseguir el dinero.
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