LA HISTORIA RECREADA POR LA HISTORIETA
En Uruguay, la historieta, como otras disciplinas artísticas, es un género en constante gestación, que nace y muere permanentemente, pero que rara vez logra dejar obras perdurables y de marcada identidad.
Al igual que el cine, se reinventa, en muchos casos sin prestar demasiado atención a su historia, procurando empezar todo otra vez, sin criterio de continuidad.
La movida historietística en nuestro país es más importante de lo que se supone y crece lenta pero firmemente, pese a la omisión y la recurrente falta de apoyo a la cultura de los gobiernos de turno. Sin embargo, el erróneo y arraigado preconcepto de que este género siempre aborda temáticas eminentemente infantiles, conspira contra su eventual desarrollo.
Por fortuna, existe un buen segmento de público que descubrió, hace un buen tiempo, las enormes potencialidades de este lenguaje expresivo, como vehículo narrativo tan válido como el cine o la literatura, formatos de los cuales abreva directamente.
Pese a su breve trayectoria artística, el Grupo Belerofonte es un loable ejemplo de continuidad y permanencia en nuestro país. El trabajo de estos jóvenes corrobora que -siempre a pulmón y con nulo o escaso apoyo estatal- es posible generar cómic de calidad, apostando a un proyecto que crece constantemente y que ya tiene un lugar definido en el gusto del eventual consumidor.
Habiendo publicado obras de reconocidos autores, como el argentino Enrique Alcatena o el uruguayo Renzo Vayra, el Grupo Belerofonte continúa apostando a la calidad, superándose en cada nueva entrega.
«Los últimos día del Graf Spee», de reciente edición, es un nuevo testimonio de esta incesante búsqueda de excelencia, que no apela al facilismo de copiar taquilleras recetas de moda, sino a la reconstrucción de una historia que forma parte de nuestro acervo cultural.
El episodio bélico acaecido en nuestro país, opera como excusa para desarrollar una atrapante narración gráfica, que mixtura el relato histórico con la intriga de espionaje.
Si bien el talentoso guionista del grupo Rodolfo Santullo se inspira en la conocida historia sobre el hundimiento del buque alemán en nuestra costa y las intrigas que lo rodearon, se las ingenia para generar un fascinante relato de cuño propio que evoca lo sucedido.
En su primera novela gráfica, el joven Matías Bergara se mueve con soltura y pericia, enriqueciendo la historia con su estilo de sombras tenues, perfiles duros y fondos difusos.
Su pluma otorga al relato el adecuado tono retro, ayudado también por la elección del blanco y negro, que enmarca adecuadamente la narración, generando un envolvente clima de género policial o de filme de espionaje de posguerra.
La trama, que resulta siempre atrapante, va fluyendo sin dificultad y con naturalidad, en una intriga de elocuente intensidad dramática.
«Los últimos días del Graf Spee» es, sin dudas, una de las obras más logradas del conocido grupo creativo, tanto por su desarrollo como por su talentosa paleta artística y su sostenido pulso narrativo.
(Edición Grupo Belerofonte)
Compartí tu opinión con toda la comunidad