Memorias del espanto sobre los crímenes del monstruo represor
En «El detenido desaparecido: narraciones posibles para una catástrofe de la identidad», Gabriel Gatti construye un contundente ensayo de sesgo testimonial, que indaga en la naturaleza de los aberrantes crímenes del terrorismo de Estado.
El autor, que es hijo de Gerardo Gatti -el sindicalista y luchador social secuestrado y desaparecido en Buenos Aires en 1976- es sociólogo y coordinador del Centro de Estudios sobre la Identidad Colectiva. Actualmente, enseña teoría sociológica en la Universidad del País Vasco.
Gatti ha publicado «La producción de la identidad en la sociedad del conocimiento» (2006) e «Identidades débiles» (2007), entre otras obras de ineludible referencia.
Mediante su sólida formación académica, el profesional ha ensayado nuevas relecturas en torno a las graves consecuencias de algunos de los acontecimientos más dramáticos de nuestro pasado reciente.
De algún modo, esa permanente búsqueda de la verdad oculta bajo los escombros de la tragedia, ha operado como una suerte de catarsis de su íntimo duelo por la irreparable pérdida de seres queridos.
Obviamente, para Gabriel Gatti esta actividad indagatoria es una suerte de compromiso, no sólo con su propia historia, sino por el persistente duelo de otros familiares de víctimas de la represión en nuestro país y la región.
Este trabajo, que apunta a desentrañar particularmente la naturaleza del fenómeno del detenido-desaparecido, se nutre también de numerosos testimonios, que corroboran la innegable vigencia de un tema que dista de estar debidamente laudado.
En efecto, ni el procesamiento de notorios violadores de los derechos humanos tanto en Uruguay como en Argentina, ha logrado cerrar las heridas de la desgarrada conciencia colectiva.
La persistente impunidad de aberrantes crímenes de lesa humanidad y la incertidumbre por el destino de numerosos desaparecidos, siguen constituyendo un auténtico estigma que erosiona dramáticamente la convivencia de ambos pueblos.
En este removedor ensayo, el autor asume la misión de aportar una nueva visión panorámica en torno al tema de la desaparición forzada durante las dictaduras que asolaron al cono sur.
A partir de una sólida investigación desarrollada en Uruguay y Argentina, el ensayista hurga en el cuerpo de los dispersos retazos de tragedia que permanecen enquistados en el tejido social.
Su abordaje, que mixtura la historia con la sociología y la psicología, apunta a determinar la grave intensidad de las secuelas emergentes de una catástrofe de dimensión apocalíptica.
Desmarcándose claramente de eventuales parámetros convencionales, el investigador construye una tesis sólida y contundente, que coadyuva a arrojar luz sobre las sombras de un pasado realmente despiadado.
Partiendo del supuesto que no es posible administrar el duelo por una muerte sin cuerpo, Gabriel Gatti indaga en la psicología de la sociedad y los familiares impactados por el infausto suceso de la desaparición forzada.
En el capítulo inaugural de este trabajo, el autor construye la trama de su razonamiento desde la visión de alguien que padece la ausencia del ser desaparecido como algo propio.
Sin embargo, en ningún momento cede a la tentación de transformar su planteo en un alegato de naturaleza autobiográfica, asumiendo la necesidad de instalar el tema en el centro del debate del conglomerado humano afectado por el desastre.
Gabriel Gatti considera que el fenómeno de los desaparecidos es una suerte de catástrofe, en tanto supone una irracional fractura entre la víctima de la desaparición, la familia y la comunidad.
El autor analiza minuciosamente el contexto del problema, indagando en las diversas facetas de lo que define como el «dispositivo desaparecedor».
En un abordaje por demás novedoso, el investigador asocia el drama de los desaparecidos con el proceso civilizatorio y sus a menudo perversos mecanismos de afirmación del poder hegemónico.
En tal sentido, se refiere a la «eliminación del residuo», que es una metafórica representación de la necesidad que tiene el poder de extirpar toda expresión disidente de la sociedad.
El capítulo 3 de este trabajo, que es por su formulación uno de los más sugestivos, refiere concretamente a la devastación de la identidad y la imposibilidad del lenguaje.
En muy buena medida, el tema de la identidad es una de las claves de esta obra, por su intrínseca relación con la escisión entre el cuerpo y el nombre de la víctima de la desaparición.
Afirmándose en la elocuente tesis de la catástrofe, Gabriel Gatti ingresa en los traumáticos territorios del exorcismo y la recuperación del sentido de la pérdida.
En ese itinerario reconstructivo, alude explícitamente a la búsqueda de las pistas, al rearme del cuerpo retaceado y a lo que denomina «la limpieza de las tripas del monstruo», que es la exploración de los archivos del espanto.
Ese periplo, que es ciertamente doloroso, alude naturalmente a la restitución de la naturaleza genética de la víctima, sus orígenes y su íntima relación con la familia.
No en vano el autor se apoya en la conmovedora experiencia de las paradigmáticas Abuelas de Plaza de Mayo, protagonistas, junto a otras organizaciones de derechos humanos de ambas márgenes del Río de la Plata, de auténticas epopeyas de lucha por memoria, verdad y justicia.
En el quinto capítulo de este trabajo de investigación, Gabriel Gatti observa el fenómeno de la desaparición forzada desde la mirada del arte, cuyo desafío es, en este caso, representar simbólicamente la tragedia de la amputación.
El autor analiza la materia estudiada desde las más variadas disciplinas del conocimiento científico, en un amplio arco reflexivo que abarca la arqueología, la antropología y el psicoanálisis.
Esta praxis le permite asumir inéditos y multidisciplinarios abordajes, que le conducen al real esclarecimiento de las graves secuencias provocadas por la desaparición forzada.
En el decurso de esta removedora obra, Gabriel Gatti no soslaya el caso de los desaparecidos «aparecidos», procurando explicitar la otra cara de la misma catástrofe.
Este concienzudo trabajo incluye un total de cuarenta y tres testimonios recabados en Uruguay y Argentina, que operaron como apoyo empírico de la investigación.
En ese contexto, treinta y seis entrevistas fueron realizadas personalmente en una o más sesiones, durante el trabajo de campo efectuado entre agosto y noviembre de 2005.
Otros materiales que nutren este minucioso trabajo indagatorio, corresponden a entrevistas recogidas en el archivo de la fundación Memoria Abierta, de Buenos Aires.
Para la elaboración de esta obra, el autor seleccionó fuentes cuyo aporte resultara relevante al propósito de la investigación: ex víctimas de la represión, familiares de desaparecidos y profesionales que trabajaron en el tema.
«El detenido-desaparecido» mixtura la investigación con el ensayo sociológico, en un esfuerzo por arrojar luz sobre uno de los problemas más traumáticos de nuestro pasado reciente.
Gabriel Gatti construye un sólido alegato, que reflexiona profundamente sobre la naturaleza eminentemente patológica de la represión autoritaria, la tragedia de la desaparición forzada, las fracturas de la memoria y la emblemática epopeya de los familiares que reclaman su derecho a verdad y justicia.
(Editorial Trilce)
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