Innovador. Fue el primer músico de jazz que electrificó el violín

Mañana tocará el cuarteto de Jean-Luc Ponty en el Plaza

Se ha divulgado con bastante detalle la vida del violinista que mañana visitará Montevideo. Pero se hizo hincapié, sobre todo, en el fenomenal éxito que obtuvo en Estados Unidos en los años setenta y ochenta, cuando sus discos, conciertos y giras revelaron a un jazzista que combinaba el swing con los adelantos de la tecnología moderna.

Jean-Luc Ponty empezó en Francia con las poderosas influencias de Clifford Brown, John Coltrane, Miles Davis, Oscar Peterson y Bill Evans. Sus primeros discos recorrieron el hard-bop y el jazz modal, incursionando en ocasiones con las libertades del free-jazz.

Esos discos han caído en el olvido, porque en 1969 se radicó en Los Angeles, California, y su estilo desembocó en la fusión jazz-rock más declarada. Lo notable es que, a pesar de todos los chiches electrónicos que incorporó a su arsenal, Ponty mantuvo presente sus raíces europeas y ello fue evidente en su ejecución lírica, su bella sonoridad, su sensibilidad armónica y en las improvisaciones que mostraban a un artista que no se había despojado de sus influencias juveniles, tanto del jazz acústico como de la música culta.

Discos como «Aurora», «Imaginary voyage», «Enigmatic ocean» y «Cosmic messenger», todos del sello Atlantic, más «Storytelling» y «Tchokola», ambos de Columbia, exhibieron el excitante fraseo del violinista, la desbordante energía y el ritmo impetuoso de sus diferentes combos.

Con el advenimiento del siglo XXI el estilo de Ponty fue madurando y el frenesí del jazz-rock se atemperó. Prueba de ello es el último espléndido CD que el cuarteto grabó en los primeros meses del año pasado y que es el hermoso resultado de una gira de trece meses que el grupo realizó por distintos continentes.

Desde París hasta Bombay, desde Irlanda hasta Chile, Ponty recogió sus impresiones y compuso once de los catorce temas que figuran en «The Acatama experience», grabado en París. El título es en homenaje al desierto de Atacama, en el país trasandino, pero la edición se publicó con ese error, en el sello Koch y fue corregido posteriormente en la página web del violinista.

Dos de los músicos intervinientes son los mismos que estarán la noche del jueves con el director: el tecladista William Lecomte y el bajista Guy Nsangué Akwa. El baterista del CD, Thierry Arpino, será reemplazado por Damien Schmitt. Pero el disco incluye además en algunos temas al percusionista Taffa Cissé y a dos veteranos y bien conocidos guitarristas eléctricos: Philip Catherine y Alan Holdsworth.

La música despliega la amplia gama de estilos que ha venido exhibiendo el magistral violinista. Hay ritmos funky, hip-hop, efectos electrónicos del jazz-rock, atmósferas de la «world music», evocaciones paisajísticas, sentimientos de nostalgia, influencias de la música culta y del romanticismo del jazz francés.

Ponty envuelve esas ondas en un ropaje melódico exquisito, no sólo con las improvisaciones de sus violines -eléctrico y acústico-, sino también con el aporte de sus talentosos colaboradores. Si nos atenemos al placentero mensaje que transmiten estas grabaciones, podemos esperar un estupendo concierto para esta mañana.

Ponty llegará hoy a Montevideo, será recibido por colegas y autoridades municipales a la hora 19.00 en la nueva Sala de Conferencias y Eventos del Teatro Solís, en ocasión del lanzamiento del Primer Festival de Jazz de Montevideo que comenzará el lunes próximo en el Solís y que se extenderá durante cuatro días con shows, workshops y jam sessions en tres salas (Sala Principal y Sala Zavala Muniz del Solís, y Sala Zitarrosa).

Las entradas remanentes para el espectáculo de Ponty se venden en boletería del Teatro Plaza, con precios de $ 480, $ 620, $ 720 y $ 890. Hay descuentos especiales para los músicos que escriban a [email protected] y existe plan de financiación con tarjeta Visa.

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