Mutaciones imprevisibles
Para Darwin, la evolución es un proceso de selección natural o supervivencia del más fuerte. A diferencia de las mujeres que con la edad producen menos óvulos, los hombres nunca dejan de producir esperma. Para cuando el hombre cumple 29 años -que es la edad masculina promedio de procreación en Occidente-, ya ha copiado y «pasado» unas 300 veces el esperma original que lo creó (el que le pasó su padre). En un hombre de 50 años esta cifra es de 1.000 veces. Cada vez que copia y pasa esperma ocurren divisiones celulares, cada una con posibilidades de una mutación, es decir de producir errores. Así que entre menos padres de edad avanzada menos posibilidades de que se pasen a la siguiente generación mutaciones o defectos aleatorios.
«Otro factor es el debilitamiento de la selección natural», dice Steve Jones. «En la antigüedad, la mitad de los niños que nacían en Inglaterra morían antes de cumplir los 21 años y esas muertes eran la base de la selección natural».
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