El primer disco de los Weather Report se distribuye en Uruguay
Todo empezó hace cuarenta años, cuando Miles Davis incluyó en su orquesta instrumentos electrónicos (teclados, bajo, guitarra) en manos de Chick Corea, Herbie Hancock, Joe Zawinul, Dave Holland y John McLaughlin.
En 1969 se editaron los discos «In a silent way» y «Bitches brew», y el mundo comprendió que la música de jazz iba a transitar por caminos nuevos y fusiones desacostumbradas.
Fueron los músicos de Davis quienes aprovecharon el interés despertado por aquellos álbumes. McLaughlin con la Mahavishnu Orchestra, Corea con Return to Forever y Hancock con Headhunters, atrajeron a multitudes que se habían alejado de un jazz que mezclaba fastidiosas improvisaciones y complejidades armónicas con disputas políticas y misticismos exasperantes.
El tecladista Joe Zawinul, el saxofonista soprano Wayne Shorter y el percusionista brasileño Airto Moreira no fueron ajenos a este movimiento. Los tres abandonaron la orquesta de Davis a mediados de 1970 y llamaron al baterista Alphonse Mouzon y al excelente contrabajista checo Miroslav Vitous. En febrero del año siguiente editaron su disco de presentación: «Weather Report».
Los jóvenes que esperaban una banda techno-rock con predominancia de ritmos fuertemente marcados para sacudirse con el baile, quedaron decepcionados. Desde el primer tema, «Milky way», Weather Report mostró que su música se desplazaría con sonidos vagamente espaciales, recreando atmósferas y dando más importancia a las combinaciones sonoras que al simple machacar de los tambores y las percusiones.
Aunque en «Umbrellas» existe un intenso ritmo funky, se hace evidente que los colores tonales y el entramado instrumental son dominantes. El motor electrónico de los teclados de Zawinul se interpenetra con las líneas del bajo de Vitous, mientras el etéreo sonido del soprano de Shorter sobrevuela las armonías con una pulsación más sosegada que la de sus colegas. Algo parecido ocurre en «Seventh arrow», donde Vitous y Mouzon producen una base rítmica poderosa, pero la música transcurre fluidamente dejando la impresión de flotar en medio del espacio interplanetario. La improvisación colectiva, la estética del «todos hacemos solos, pero nadie toca solo», es un paradigma que el grupo implantaría desde este primer disco y a lo largo de sus quince años de existencia.
Los restantes tracks confirman que las composiciones (todas pertenecen a Shorter, Vitous o Zawinul), en lugar de estructurarse con los cánones habituales del jazz, son más bien sucesiones de frases melódicas en las que los solos tradicionales han sido reemplazados por secuencias de notas que, veloces o lentas, bosquejan diferentes estados de ánimo.
En el último tema, «Eurydice», el quinteto parece recordar los viejos tiempos y Shorter frasea en estilo bop, apoyado por el «walking bass» de Vitous. Pero es claro que la banda estaba afirmando un estilo que iba a desarrollar en los próximos años y que lo iba a llevar a la cúspide de un jazz-rock vanguardista con subsiguientes derivaciones hacia la «world music».
Dos de sus discos posteriores, «Mysterious Traveller» y «Heavy Weather», serían considerados obras maestras del género. Cuando Zawinul estuvo en Montevideo invitado por el Jazz Tour del año 2000, declaró en un reportaje que le hizo un cronista uruguayo: «Escuche con atención esos primeros discos de Weather Report: parece que hubieran sido grabados ayer».
Con ello subrayaba la vigencia que tuvieron esos tempranos experimentos, de los cuales este recomendable CD fue el que dio el puntapié inicial.
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