Novedades de la semana
Algunas inauguraciones se anticiparon con la intención de adherir al Día del Patrimonio. La nota singular la dio el Ministerio de Transporte y Obras Pública que se negó a abrir las puertas, como no sucedió en anteriores ediciones, de la sala Carlos F. Sáez, con dos muestras aptas para las multitudes. Una sobre la evolución de la industria italiana, caótica pero con excelentes fotografías, y otra del taller de diseño gráfico de Gustavo Wojciechowski, habilitadas el viernes pasado.
Patrimonio Portugués en el Cabildo
Aunque la apertura oficial está prevista para el martes, a las 19, en el Cabildo de Montevideo, la exposición itinerante por varios países, Portugal, patrimonio de la humanidad, estuvo abierta el sábado y domingo. Está muy bien pensada. Son 35 afiches de monumentos y paisajes portugueses considerados por la Unesco patrimonio de la humanidad. Impecables en su diseño, textos breves y en varios idiomas, acompañan hermosas fotografías que descubren (y deslumbran) las maravillas lusitanas del territorio continental en su mayoría pero también de los territorios insulares (Azores). Domina el arte manuelino, surgido durante el reinado del rey Manuel I (1495-1521), en plena época de los descubrimientos, abriendo nuevos mundos al mundo conocido como cantó Luis de Camoes. Un estilo que se anticipó al barroco, formas robustas, sólidas, sensuales cercanas al erotismo, fuertemente escultórico, innovando en el espacio interior y de gran ímpetu decorativo. Tanto en la arquitectura civil como religiosa, en palacios, viviendas particulares (Freixo-de Espada-à Cinta es un pueblo quiñentista extraordinario al noreste del país), monumentos, fuentes y artesanías en un despliegue de exhuberante imaginación. Las fachadas lucen como distintivo las divisas del rey Manuel, la esfera armilar y la cruz de Cristo. Las imágenes de Monasterio de los Jerónimos de Belém, obra de Boytac, comenzado en 1502, el Convento de Cristo, en Tomar, y la Iglesia de Batalha, se hermanan con las iglesias vascas de salón y a las alemanas «hallenkirche». Un estilo que recorrió todo Portugal y sus dominios coloniales.
El visitante puede entrar en contacto con el arte manuelino, pero también con los campos de viñedos, obra maestra del arte de trabajar la tierra, de las iglesias medievales como la abadía cisterciense de Alcobaça. Es una lástima que la falta de espacio arrinconó los paneles a lo largo del pasillo superior del Cabildo impidiendo un disfrute a la altura de la propuesta. En ocasión de las conmemoraciones de los descubrimientos portugueses, quien escribe, organizó en el Museo Torres García una muestra sobre La arquitectura portuguesa de la época de los descubrimientos, con notables fotografías de Mário Novais.
Mario Sagradini en Dodecá
Como no podía ser de otra manera, el martes otra inauguración. Mario Sagradini en el Centro Cultural Dodecá, a las 19.30. Lleva el título Largometraje (en continuado) y Sagradini escribe: «Soy un cineasta frustrado. Desde niño mi actividad cinematográfica fue casi diaria y gratuita con pases libres de la Gluksman y hacer cine era una de mis pretensiones. En la preadolescencia y hasta la facultad, hice lo que titulé «cine de cámara» en el Vapor de la Carrera o en los de Colonia: producciones realizadas a veces con amigos del barrio o compañeros de arquitectura: miraba y recogía sucesos armados mentalmente (y comprábamos las W «tomas», si éramos dos los autores). Mucho tiempo después, leyendo El cocodrilo de Felisberto, me quedé más tranquilo pues su personaje confesaba hacer algo similar, aunque a nivel «fotográfico».
Filmé algunos minutos sobre película 8mm. En la escuela Nacional de Bellas Artes (en 1964, en 1967 y a color en el Mundial del Ciclismo, Montevideo, ¿1968?) ayudé en películas que hizo la Escuela (Alfredo Cha y Jorge Errandonea), cuando se pasó de la Bollex Paillard a cuerda a una Agfa a batería. Pretendí en Italia filmar El cocodrilo con franceses y terminó en bocetos de una historieta. Con Alvaro Zinno grabamos varios videos de artistas, algunos pocos estrenados (Ombú & Dilo, Homenaje a Cabrera y Américo Spósito, que lo presentamos a Cinemateca… y fue exhibido fuera de concurso en La Linterna Mágica. Me decía Américo: ¿Sagradini, el artista es un hombre sin carácter!».
El miércoles, el Instituto Goethe anuncia la exposición de Oscar Bonilla y Ana Solari, titulada Epílogo.
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