Entre la represión, la culpa y la obsesión por la libertad
En «Intimidad, divorcio y nueva moral en el Uruguay del Novecientos», el eminente investigador José Pedro Barrán indaga en los códigos y las etologías de convivencia del Uruguay de hace más de un siglo, en un abordaje que mixtura el rigor académico con la sensibilidad.
El Profesor José Pedro Barrán es una de las figuras más relevantes de la intelectualidad uruguaya, cuyo aporte a la interpretación de la historia ha resultado crucial. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República y miembro de la Academia Nacional de Historia en Argentina.
Desde la década del sesenta del siglo pasado, se perfiló, junto a su colega Benjamín Nahum, como un auténtico innovador de la historiografía nacional.
A lo largo de más de cuatro décadas, Barrán ha desarrollado una obra tan rigurosa como fermental, que marcó renovados rumbos en materia de investigación.
De su bibliografía en coautoría con Nahum, cabe destacar, particularmente, los siguientes títulos: «Bases económicas de la revolución artiguista» (1964, 1968), «Historia rural del Uruguay moderno» (1967/1978- siete tomos) y «Batlle, los estancieros y el imperio británico» (1979/1987 ocho tomos).
Es muy valiosa su producción exclusiva, que comprende obras referentes como «Apogeo y crisis del Uruguay rural y caudillesco: 1839-1875″ (1974), «Iglesia latinoamericana y burguesía en el Uruguay de la modernidad: 1860-1900″ (1988), «Historia de la sensibilidad en el Uruguay» (1989/1990- dos tomos), «Medicina y sociedad en el Uruguay del novecientos» (1992/1995- tres tomos), «La espiritualidad de la riqueza. Catolicismo y economía en el Uruguay: 1730-1900″ (1998) y «Amor y transgresión en Montevideo: 1919-1931″ (2001).
En «Intimidad, divorcio y nueva moral en el Uruguay del Novecientos», el investigador confirma su predilección por retratar el ámbito privado de la sociedad uruguaya de comienzos del siglo XX.
Esta interpelante búsqueda es un permanente desafío intelectual, que excede claramente a los territorios habitualmente transitados por la historiografía convencional.
En el caso de Barrán, el trabajo indagatorio supone una suerte de compromiso con la verdad y con la indispensable necesidad de restituir la memoria de un tiempo tan complejo como fascinante.
Como es habitual, el autor apela a toda su sapiencia para articular el análisis de la materia estudiada. Cuando es menester, su trabajo vincula el tema vertebral a otras disciplinas del conocimiento, como la literatura, la música y la filosofía.
No es casual que Barrán centre su periplo de investigación en los primeros tramos del Novecientos, un período caracterizado por fuertes cambios cualitativos, tanto en lo político como en lo social.
Esas transformaciones, que coinciden con el nacimiento y el apogeo del impulso modernista encabezado por José Batlle y Ordóñez y sus seguidores, resultaron cruciales para la fundación de una nueva moral ciudadana.
Apelando a numerosas fuentes documentales y testimonios de la época, el investigador se adentra en la escenografía de un tiempo histórico realmente singular.
El trabajo se apoya también en debates parlamentarios, discursos y hasta emblemáticos casos policiales, como los asesinatos del Hotel del Prado en diciembre de 1904, que involucraron a notorias personalidades de la burguesía y la clase política.
En el capítulo inicial de esta reveladora obra, Barrán pone bajo la lupa el análisis del tema de la intimidad, bajo el cual subyace naturalmente la búsqueda de lo auténticamente humano.
El autor explica las diversas implicancias que supone ingresar en el territorio de lo privado, que discurren entre la obsesión por la preservación de lo propio y la dicotomía con lo público, que es intrínseco a lo ajeno.
Barrán vincula metafóricamente lo público con el día y lo privado con la noche, en una elocuente construcción representacional de las costumbres y las conductas individuales que reclaman su propio espacio de privacidad.
Ese razonamiento lo conduce inexorablemente al siempre espinoso y controvertido terreno de la moral, donde casi siempre conviven concepciones y éticas encontradas y a menudo transgresoras de lo socialmente aceptado.
José Pedro Barrán imbrica naturalmente las etologías del Novecientos con la religión, para identificar algunas de las mayores fuentes de conflicto de una sociedad en pleno tránsito hacia la modernidad.
En tal sentido, el investigador aborda temas cruciales de debate colectivo, como la voz de la fe, el deseo sexual que trasciende a lo meramente reproductivo, la represión y la culpa.
Más de un siglo después, algunos de estos tópicos siguen alimentando abundantes controversias, cuando en los programas de estudio se incluye la sexualidad, a la cual, naturalmente, se le asigna el rango de derecho humano inherente a la persona y al pleno ejercicio de la ciudadanía.
En este capítulo, el historiador aborda el tema del adulterio, que en tiempos pretéritos de fuerte hegemonía católica, era considerado delito, particularmente si era ejercido por la mujer.
Barrán explica pormenorizadamente los fundamentos del denominado «pecado de la carne», concepto emanado de la aplicación de una moral puritana e irracionalmente represiva inspirada por la Iglesia.
El historiador explicita las posturas y actitudes de la sociedad patriarcal de la época, que solía justificar en el hombre algunas conductas que eran vedadas y condenadas en el caso de la mujer.
José Pedro Barrán demuestra la fuerte tendencia a preservar el secreto de lo íntimo en la pareja, al analizar las causales de divorcio del período comprendido entre 1907- año de promulgación de la primera ley- y 1912.
El cuadro, elaborado en base a documentación judicial de la época, reafirma que más del 40% declina explicitar el real motivo de la ruptura, con el propósito de no ventilar sus conflictos fuera del ámbito privado de la familia.
Barrán enriquece su propio razonamiento con aportes de célebres autores contemporáneos del período estudiado, con el propósito de demostrar cómo la literatura uruguaya percibió la cuestión de lo íntimo en el Uruguay del Novecientos.
Asimismo, el historiador observa las posturas de una sociedad fuertemente estratificada, en la cual prevalecía, más que ahora, la cultura de las apariencias y los nichos de clase.
Uno de los capítulos más significativos de este libro es «Los avances de la nueva moral», donde el docente decodifica las transformaciones operadas en las primeros tramos del siglo XX, con la promulgación de la ley de divorcio, el derecho a la herencia de los «hijos naturales» y el afianzamiento del control de la natalidad por las parejas.
Esta reveladora obra arroja renovada luz sobre algunos rasgos vertebrales de la fundación del Uruguay de la modernidad, caracterizado por las tensiones del cambio, el nacimiento de una nueva conciencia social y el paulatino ocaso de una cultura represiva inspirada desde los púlpitos de las iglesias.
«Intimidad, divorcio y nueva moral en el Uruguay del Novecientos» es una investigación madura, minuciosa y fermental, resuelta mediante una impecable calidad literaria.
El historiador José Pedro Barrán confirma que es uno de los intelectuales más relevantes de nuestro tiempo, cuya producción sigue aportando abundante materia prima para la reflexión.
(Edición de Banda Oriental)
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