Rata Blanca renovó el jueves su idilio con el público uruguayo
Al grito de «Olé, olé olé olé, Rata, Rata» el público uruguayo recibió a la legendaria banda de hard rock argentina que surgió tras una nube de humo blanco para iniciar el recital con «El Reino Olvidado».
Desafortunadamente, el sonido dejó que desear en el arranque, ya que la música saturó los parlantes y tapó la voz de Barilari.
El problema fue superado un par de temas después y ahí sí, los fanáticos pudieron disfrutar de forma cabal del potente sonido de Giardino y compañía.
En lo referente a la selección de los temas, Rata Blanca apostó a presentar una propuesta potente que fue muy bien recibida por los metaleros presentes.
La banda realizó una mixtura entre las composiciones más importantes de su nueva placa, acompañadas por una muy interesante selección de clásicos que, como aclaró Barilari, «no pueden faltar».
«El círculo de fuego», «Diario de una sombra», «71-06 (Endorfina)», y «No es nada fácil (Ser vos)» fueron los estrenos de la noche que más se destacaron debido a su vertiginoso sonido con claras influencias del power metal europeo. Este parece ser el nuevo camino de Rata, en contraste con los toques más roqueros y bluseros de «La llave de la puerta secreta».
El periplo por las composiciones de discos anteriores del grupo tuvo puntos destacados en «Volviendo a casa», «Chico callejero», «Sólo para amarte» y «Aún estás en mis sueños». Esta última, en una versión más veloz que la que se puede escuchar en «La llave de la puerta secreta», fue una de las que movilizó más al público asistente, que cantó su letra de forma íntegra.
Sin lugar a dudas esta canción está llamada a instaurarse como un nuevo súper clásico de la banda.
Este exigente set de canciones permitió a Barilari demostrar que los años podrán pasar, pero su voz permanece intacta, llegando a los tonos más agudos como si se tratase de un juego de niños. Mención aparte merece el segmento instrumental del espectáculo, en el que Giardino, muy bien acompañado por el resto, dio una verdadera cátedra de cómo se debe tocar la guitarra eléctrica.
El larguirucho músico se paseó por el blues, el heavy y el rock con total naturalidad, dando un show dentro del show con sus gestos y poses. Incluso se dio el gusto de despacharse con apasionadas versiones de «Voodoo child» del mítico Jimi Hendrix y «Comfortably numb» de los no menos legendarios Pink Floyd.
Su despliegue de técnica y velocidad en la ejecución maravilló a una audiencia que retribuyó con atronadores aplausos y coreando el nombre de este verdadero maestro de la guitarra.
Tantas demostraciones de afecto hicieron que el músico pidiera la palabra y agradeciera, además de asegurar que Rata volvería pronto al Uruguay.
El bis de la noche fue con los infaltables clásicos «Guerrero del Arcoiris», «Mujer amante» y «La leyenda del hada y el Mago», temas que fueron acompañados de comienzo a fin por el canto del público y los «pogos» más intensos de la noche.
En definitiva, Rata Blanca volvió a conmover a los corazones de sus fanáticos quienes, seguramente, se quedaron con ganas de más.
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