Artista. Un creador con excepcional talento y sobresaliente habilidad técnica

Cuerdas para el jazz: Jean-Luc  Ponty actuará en el Teatro Plaza

Cuando Charlie Parker, Dizzy Gillespie y sus jóvenes colegas derribaron las estructuras tradicionales del jazz en los años cuarenta, se produjeron cambios sustanciales en los conceptos musicales que estaban vigentes hasta esa época.

Las bellas armonías que usaban las grandes orquestas del período Swing, desaparecieron ante el aluvión de combinaciones disonantes y acordes alternados que reemplazaban las armonías originales de las composiciones. Las improvisaciones abandonaron las melodías y se desarrollaron sobre la sucesión de acordes, creando fraseos irregulares y acentuaciones insólitas disparadas a una velocidad vertiginosa.

Los ejecutantes de vientos y de percusión fueron los impulsores de esta modalidad, pero el violín no pudo seguir ese frenético ritmo ni pudo competir con la potente sonoridad de sus colegas. Recién en los años sesenta, gracias al excepcional talento y la sobresaliente habilidad técnica de Jean-Luc Ponty, ese instrumento demostró poseer aptitudes que le permitieron incorporarse a los conjuntos de jazz moderno y las posteriores ramificaciones fusionistas.

Jean-Luc Ponty nació en Avranches, Francia, el 29 de setiembre de 1942, de modo que el lunes próximo estará cumpliendo sesenta y dos años. Su niñez estuvo rodeada de música, con padre violinista, madre pianista y partituras y discos a granel. La escucha continuada de genios como Miles Davis, John Coltrane y Bill Evans hizo que su pasión por el jazz se despertara y decidiera buscar un estilo de violín que se adecuara a las modernas corrientes.

Su álbum «Jazz long playing» (1964), la reunión que tuvo con gigantes del violín como Stuff Smith, Stéphane Grappelli y Svend Asmussen (1966) y el excelente disco «Sunday walk» (1967), en el que fraseó con la intensidad característica de Coltrane, lo catapultaron a la fama.

A los veinticinco años pisó los Estados Unidos y poco después se radicó definitivamente en ese país. Llegaban los tiempos del jazz-rock y Ponty no tardó en incorporar a su violín una serie de aparatos electrónicos que le permitieron fortalecer su potencia y ampliar su gama de sonoridades.

Se convirtió en una aclamada estrella de la nueva música. Grabó con Frank Zappa y con John McLaughlin, pero la base firme la obtuvo cuando el sello Atlantic lo contrató en exclusividad y lanzó a mercado álbumes magistrales como «Upon the wings of music» y «Aurora» (ambos de 1975), «Enigmatic ocean» (1977) y «Cosmic messenger» (1978).

A fines de 2006 el cuarteto de Ponty visitó el desierto de Atacama, al norte de Chile, como parte de una larga gira que lo llevó a distintos países. De regreso a Francia grabaron para el sello Koch el espléndido CD titulado «The Acatama experience» (sic). La discografía que aparece en la página web del violinista corrige actualmente esa pifia y escribe «Atacama», como corresponde.

Las entradas para este concierto están a la venta en los locales de la Red UTS, Palacio de la Música, CD Warehouse y RedPagos, y en más de ciento ochenta lugares en el interior del país, con precios de $ 480, $ 620, $ 720 y $ 890. Hay precios especiales para los músicos que se contacten por mail a [email protected] y existe financiación con tarjeta Visa.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje