TOUCHÉ

Soy feliz porque vivo de lo que elegí

­¿Con mucho trabajo?

­Acabo de estrenar «El beso en el asfalto» que es una obra brasileña, en el marco del 20° aniversario de Italia Fausta. Además estoy con «Esperando la carroza», «Fue mi culpa, lo hice por amor» y estrené «Cabaret» en la Alianza Uruguay-Estados Unidos. Con esto ya terminé mi año.

 

­¿Cómo hace para que le rinda el tiempo?

­Yo tengo la libertad de trabajar en varios horarios y, una vez que el espectáculo está pronto, es como un hijo que creció y ya va solo a la escuela. Cuando las obras de teatro se estrenan ya pasan a ser de los actores. Además tengo asistentes de dirección que se encargan de estar en el espectáculo.

 

­¿Qué le genera ver tus obras?

­Me genera que las dirigiría de otra forma. Porque, cuando estás ante un espectáculo, y lo ves al año siguiente, vos cambiaste. Me pasaba mucho con «¿Quién le teme a Italia Fusta?», que estuvo dieciséis años en cartel. Una vez pasé por atrás del escenario y escucho a Petru Valenski decir algo que nunca había escuchado. Entonces le pregunté a mi asistente «¿Qué está diciendo?», y me responde «Omar hace cuatro años que lo viene diciendo». Yo no había prestado atención a eso porque no la quise ver más. Uno con el tiempo ve las cosas de otra manera, y por eso a veces me cuestiono cómo pude hacer algo de determinada manera. Yo necesito separarme.

 

­¿Cómo es eso?

­Tenés que salir de tu medio, ver y hacer otras cosas, limpiarte la cabeza. Si no no sos objetivo, estás demasiado metido. Le decido muchas horas a las obras. Además acá la gente no se dedica exclusivamente al teatro. Los ensayos comienzan a las 20.00 horas. La semana pasada cenaba a las 2.00. Es un horror porque dormís menos. Pero bueno, es parte de nuestro juego. Es lo que elegís, yo soy feliz porque vivo de lo que elegí. El teatro es muy cansador, pero es a la vez muy gratificante.

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