Arte

Paneo de exposiciones

Será dificil olvidar esas dos exposiciones ya inscriptas dentro de lo mejor del año. Y la Ciudad Vieja parece empeñada en atrapar al visitante con múltiples exposiciones de buen nivel, en ambientes que invitan a la reflexión y al disfrute.

 

Didactismo del TTG

Entrar al Museo Gurvich situado en la Plaza Matriz, es atravesar los límites de otra ciudad. Ambiente calefaccionado, rigor en la presentacion monográfica del pintor con más de doscientas obras, una biblioteca y archivo que cuenta con importante material sobre arte nacional y latinoamericano, una amósfera propicia al conocimiento, a la sorpresa y al regocijo. Como novedad, en el primer piso (con ascensor) se instaló, de la mano firme de la directora Silvia Listur, Muestra Didáctica Taller Torres García, concebida para dar a ver con carácter divulgativo, las ideas fundamentales y los principios estéticos que que pautaron la enseñanza de Joaquíin Torres García y de sus alumnos que lo sucedieron en la orientación pedagógica (Gurvich, Pailós, Alpuy, entre los más constantes). El montaje es refinadamente minimalista. Hay fotografías y caricaturas ampliadas que reúnen el talante camaderil y el buen humor (siempre medido, claro, en una escuela que hizo de la austeridad su blasón) que imperó entre sus integrantes. Se agregan libros, videos, documentos y bocetos, obras originales poco conocidas de algunas firmas diluidas en el recuerdo: Rosa Acle, Hugo Giovanetti, Rodolfo Visca, Joseph Collel o Gastón Olalde sin faltar Héctor Ragni y el inocultable Francisco Matto.

Entre las curiosidades a revisar está la edición facsimilar de Removedor, la publicación oficial del TTG. Las páginas contienen en su mayoría textos del maestro del constructivismo pero en otras, sus directores Guido Castillo y Sarandy Cabrera ejercen la crítica de arte con impagable vocación demoledora de todo aquello que se aparte de la ortodoxia torresgarciana. Vale la pena transcribir algunos fragmentos de Criticas de exposiciones (Removedor, nº 6, 1945): Carmelo de Arzadun (…) Por esas circunstancias hay momentos en que se hace penoso seguir a Arzadun (escrito con m, error habitual), en la espera de alguna obra que pueda captar totalmente al espectador». (Carlos Prevosti): «El total de la obra es artificial¸sin ninguna vida propia que la anime, y sobre todo absolutamente convencional» (…) «y lo más lamentable de todo este truco de preparación previa, de imitación y convencionalismo, es que, el citado pintor ni siquiera-como hacen otros no menos pobres que él, en esencia- consigue disimular en parte con habilidad e inteligencia, la trampa con que pretende suplir su insuficiencia estética» (….) » Estas circunstancias generales ya conocidas en la obra de Prevosti, sufren un recrudecimiento que se hace ya insoportable». Sobre Carlos A. Castellanos: «La pintura de Castellanos se desarrolla, antes que nada, en lo decorativo. Decorativismo que si hubiese salido de la búsqueda de lo plástico, tendría explicación, pero habiéndose fundado en lo temático y literario queda en el plano de la más hueca ignorancia de la pintura». De César A. Pesce Castro: «un pintor absolutamente imitativo, al cual el modelo lo obliga a desentonar y cometer los mayores desatinos de composición». De Miguel A. Pareja : «Ya nos hemos ocupado del pintor Pareja y anotado que se trataba de una mezcla de maltratado Barradas y maltratado cubismo». Más divertido es leer las anotaciones sobre los salones nacionales: mientras derrumban en pocas frases a todos los participantes, el comentario que les merece Torres García es, simplemente, escribir ARTE, así, con mayúscula y nada más.En otros números no faltan las diatribas sobre Rodin (El falso dios Rodin), Héctor Sbargi y Pedro Figari. Ejemplos sublimes del fanatismo y ceguera visual de la época. Vale la pena darles una ojeada para entrar en contacto con la ignorancia epocal.

 

Escultor para estimar

En la Sala Carlos Federico Sáez del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Juan Carlos García exhibe Armaduras intangibles. Seis esculturas recientes, realizadas con materiales de desecho (hierro, mallas, maderas, recolectados en la playa), trajes defensivos de personas (persona quiere decir máscara) seres abroquelados en la inseguridad ciudadana global, estructurados con rigor plástico, firmes en su contundencia volumétrica, enriquecida de texturas y matices, de transparencias y ocultamientos formales en su sostenida negritud. Figuras emblemáticas, monumentales, desafiantes, hechas con virtuosa artesanía (el artista es herrero de profesión) que va desenvolviendo, en su dominio de cada pequeño elemento encontrado al azar, una obra de arte de impecable formulación. En el panorama de la escultura nacional, Juan Carlos García (San Carlos, 1976) se afirma en cada oportunidad (hizo una unipersonal en el Instituto Goethe, 2002, intervino en una colectiva en 2006, en Sala Sáez) y en la actualidad confirma sus virtudes que valen la pena conocer.

 

Dos pintores

Fernando Cabezudo efectúa la tercera exposición en poco tiempo (Espacio Figari, MEC, La Colmena) y la de la Alianza Francesa en la actualidad, no ofrece mayores variantes. Es una suerte de retrospectiva, muy arbitraria en su montaje y deficiente iluminación, con obras excesivamente barnizadas, por donde circulan algunas características propias del pintor, Premio Figari en 2003, más el agregado de una pieza abstracta, de gran formato, único testimonio de lo que al parecer no tuvo continuidad y que sin embargo, es lo mejor que hizo hasta el momento. Una pintura reciente, indica un retorno al paisaje de resonancias abstractas de sostenido lirismo surgido de un cromatismo distruibuido en zonas horizontales de atractiva intimidad.

Eduardo Cardozo se venía perfilando con un refinamiento ya reconocido en su envío a la última Bienal del Mercosur. De repente, cambia de rumbo, elige el papel como soporte, en formato mediano, el grafito, la resina, el látex, en una serie de experiencias o improvisaciones muy desiguales. A la entrada, las dos primeras obras mantienen la sutileza de su lenguaje con mínimos elementos (trazo levemente anotado, manchas diluídas), pero el conjunto deja un saldo insatisfactorio de un talento mayor. (Instituto Goethe).

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