LIBROS Revelador. "Terror santo", un agudo ensayo sobre la génesis de la prepotencia global

La violencia como instrumento legitimador del abuso de poder

En «Terror santo», el catedrático e investigador británico Terry Eagleton construye un revelador ensayo en torno a la auténtica genealogía del terrorismo, que apunta a demoler el discurso hegemónico contemporáneo.

El escritor, que es sin dudas uno de los analistas y críticos culturales más importantes de lengua inglesa, nació, en 1943, en Salford, Inglaterra.

Se doctoró en el Trinity Collage de la Universidad de Cambridge y se ha desempeñado como docente en las instituciones de estudios terciarios más importantes del Reino Unido.

Tras su paso por Cambridge y Oxford, Terry Eagleton obtuvo la cátedra John Rylands de Teoría Cultural de la Universidad de Manchester, donde ejerce la docencia en la actualidad.

De su vasta producción literaria y ensayística sobresalen «Después de la teoría» y el libro de memorias «El portero», entre otras obras de referencia.

Sus siempre lúcidos análisis de la realidad contemporánea le han permitido cosechar un sólido prestigio y reconocimiento, que ha trascendido naturalmente al mero ámbito académico.

«Terror santo» es un ensayo tan minucioso como incisivo, que permite interpretar la fenomenología de la historia a la luz de los más removedores acontecimientos contemporáneos.

Aunque naturalmente el tema vertebral de este trabajo es el terrorismo, su abordaje se desmarca claramente de las habituales visiones convencionales y dogmáticas y de la burda manipulación de la verdad histórica obsecuentemente practicada por los mercenarios de la mentira.

Acicateado por la dimensión de la tragedia contemporánea, el autor motiva a sus lectores a reflexionar en torno a las fuentes primigenias de la violencia y sus devastadoras consecuencias.

Para construir su tesis, el autor acude a la filosofía, la literatura, la teología, la psicología y hasta a la sociología, en el entendido que los grandes saberes universales son intrínsecos a todos los fenómenos humanos.

En ese contexto, sus reflexiones están imbricadas al pensamiento de personajes referentes de la cultura de todos los tiempos, como Sófocles, San Pablo, Santo Tomás de Aquino, Conrad, Dostoievsky, Kant, Hegel, Freud y Nietzsche, entre muchos otros.

Ese permanente discurrir, que es tan intemporal como inespacial, lo conduce inexorablemente a las fuentes del conocimiento y, en ese contexto, a la auténtica génesis del terrorismo.

Como si se tratara de un arqueólogo de la palabra, el autor hurga en los impulsos primigenios del ser humano, ensayando una aguda lectura en torno al terror, en tanto paradojal experiencia histórica de construcción y destrucción de modelos civilizatorios.

Heagleton demuele de plano las teorías hegemónicas más arraigadas en torno al terrorismo, afirmando que este es una suerte de «hermano gemelo» de la modernidad y la democracia liberal.

Su novedoso planteo ingresa en los resortes más tortuosos y controvertidos del problema, al aludir explícitamente a la Revolución Francesa, que, tras derrocar a la monarquía, devino en devastadoras prácticas fratricidas de autofagocitación.

Sin embargo, el estudioso asume la imperiosa necesidad de explorar también los mitos de la antigua Grecia, para relacionar la eterna dicotomía entre Eros y Tánatos, el orden, la libertad y el despotismo, en algunas de sus expresiones más exacerbadas.

En un periplo filosófico que interpela a la historia en tanto registro y testimonio de la tortuosa peripecia humana, el ensayista construye una dialéctica del desencanto.

Mediante un discurso de extrema severidad, el escritor examina el persistente instinto autodestructivo, no temiendo vincular a la civilización con la barbarie.

Sin embargo, asume la intrínseca fragilidad y ambigüedad de esos conceptos, que, aunque aparentemente son siempre antagónicos, en algunos casos se mimetizan y complementan.

Su razonamiento parte de una mirada realista del pasado y el presente, que le permite interpretar la dualidad y el relativismo de los pontificantes discursos de naturaleza ética.

No en vano el pensador radica buena parte de sus reflexiones en la religión, como fuente de devoción pero también de resignación y fanatismo irracional.

En ese contexto, Eagleton examina el crucial tema del poder y su permanente vínculo con el orden jurídico, la rigidez de las normas, la cultura de la obediencia y la sumisión.

Sin embargo, advierte que bajo ese poder también subyace el embrión del autoritarismo y la prepotencia, que ha recorrido la historia como una suerte de estigma devastador.

En el capítulo intitulado «Miedos y libertad», el catedrático británico ensaya una aguda crítica a todos los fundamentalismos contemporáneos, aunque condena particularmente el discurso hegemónico que contamina cotidianamente nuestras atribuladas conciencias.

El analista fustiga explícitamente la paranoica compulsión de Occidente a combatir el terror con más terror, con el pretexto de preservar su supuestamente modélico sistema democrático.

Sus cuestionamientos más furibundos se centran en las restricciones a la libertad que suele aplicar el imperialismo unipolar, para justificar sus criminales aventuras militares y las permanentes violaciones al derecho internacional.

Terry Eagleton lanza una dura diatriba a las «guerras preventivas», sugiriendo que del vientre de esas agresiones está naciendo un nuevo modelo de despotismo global.

El ensayista explora raudamente los territorios contemporáneos, para afirmar su tesis en torno a la manipulación de la libertad por parte del poder hegemónico y sus aliados.

En ese contexto, deplora la exhumación de la teoría global de los dos demonios, que pareció definitivamente sepultada con el descongelamiento de la guerra fría.

A su juicio, el sistema dominante necesita enemigos reales o ficticios, a los efectos de legitimar el uso de la fuerza y la afirmación de su supremacía planetaria.

En el capítulo intitulado «Santos y suicidas», el investigador escruta en la psicología de la autodestrucción, la que vuelve a relacionar con la dualidad entre Eros y Tánatos.

En este caso, Eagleton vincula la propia inmolación con la búsqueda de la libertad y la victoria a través del sacrificio y hasta de la pérdida de la vida por una causa.

El autor liga la autoeliminación a las ideologías, al analizar las conductas de un terrorista suicida y de un ayunante. Ambos desafían al poder mediante la voluntaria aniquilación del cuerpo, con la cual se erigen en mártires y en emblemas depositarios de una idea, un proyecto político o un credo religioso.

El escritor denuncia la permanente práctica demonizadora de los «otros» y, por ende, la autojustificación de lo aberrante, en directa alusión a la habitual prepotencia del poder global.

Aunque fustiga a todas las modalidades de fanatismo, el especialista condena particularmente los delirios omnipotentes del modelo occidental y cristiano y su dramático descaecimiento ético.

«Terror santo» es un ensayo agudo y profundamente reflexivo, que desnuda la burda mentira de un discurso hegemónico institucionalizado y amaestrador de conciencias colectivas.

En esta obra de compleja lectura, Terry Eagleton revela una infrecuente lucidez para interpretar el presente, partiendo de la experiencia de un pasado tan oscuro como turbulento.

(Edición de Debate)

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