Argentina duplicó sus bibliotecas en 10 años
En el último decenio se duplicaron las bibliotecas populares en Argentina, según un estudio realizado por el «Primer Anuario de indicadores culturales», informa AFP.
Mientras en 1990 en Argentina había 971 bibliotecas populares, la cifra alcanzó a fines de 2000 a 1.921, según el material editado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Gran Buenos Aires).
El 25,1% pertenece a la provincia de Buenos Aires, la de mayor densidad poblacional, con 482 centros.
Le sigue la provincia de Santa Fe (centro), cuyas 250 bibliotecas representan el 13% y, lejos detrás, la ciudad de Buenos Aires con solo 3% (54 centros).
Las bibliotecas populares, fundadas por sociedades de vecinos, son dirigidas y sostenidas básicamente por sus socios que generan sus propios fondos y reguladas por la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip).
Pero, el incremento en la cantidad de bibliotecas y de títulos de libros que se editan en Argentina (aunque en tiradas de menos ejemplares), no es garantía de un mayor índice de lectura.
La última encuesta de la Secretaría de Cultura de la Nación revela que un 37,7% de los argentinos no abrió ningún libro en todo el año.
Mientras en el otro extremo un entrevistado reconoció haber leído hasta 110 ejemplares, el promedio dio algo más de tres libros por habitante.
Consultadas bibliotecas por el matutino «Clarín», dio como perfil del usuario de las bibliotecas populares al estudiante de la escuela primaria y secundaria.
En la demanda, primero están los libros de texto, luego los de oficios, lo que revelaría que la actual función de esos centros culturales pasó a ser la de proveer un material que en la casa no está.
Así lo entiende Patricio Loizaga, editor del «Anuario de Indicadores Culturales», al sostener que «ahora son lugares que se ocupan de abastecer de insumos a la educación formal, cuando deberían ser, como lo fueron, verdaderos centros culturales».
Fue el presidente Domingo Faustino Sarmiento quien, el 23 de setiembre de 1870, promulgó la ley 419 que creó la Conabip como entidad responsable del fomento, la inspección y la inversión de los fondos destinados a las bibliotecas populares que se establecerían en la Argentina bajo su amparo.
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