La cocina, una puesta en escena en Sala Museo Torres García
Se omiten elementos esenciales para saber quién habla o de quién se habla, dónde y por qué.
Para empezar, «La cocina» comienza, sigue y termina, no en el lugar de la casa donde se preparan los alimentos, sino en el antecocina y especialmente en una mesa, que nos sugirió de entrada, y con razón, a «El cartero llama dos veces» en la interpretación de Jack Nicholson y Jessica Lange. Allí la dueña de una quinta o chacra (Mariana Pagani) que ha pedido por avisos en la prensa un trabajador, recibe a un postulante (Manuel Caraballo); luego de varios diálogos inconducentes sobre el trabajo y sus condiciones, en ese ping pong en base a monosílabos y frases cortas («-¿Le gusta?» »…Qué?» – «Este lugar», etcétera), grato al autor, ambos personajes comienzan a hostilizarse, señal de acercamiento a contra mano. Aquí tenemos la semilla de lo que va a pasar, que nos envía a «La señorita Julia», o más cercanamente, a «Los disfraces» de Ricardo Prieto. Para complicar las cosas aparece una segunda mujer (Carolina Suárez), que por momentos parece un fantasma, los protagonistas no la ven pese a que abraza desde atrás a la dueña de casa, con quien parece tener un vínculo familiar y que al fin es corpórea y visible, cuando agradece y remunera al hombre por «encontrarla». Todo lo que vimos queda afectado por un signo de interrogación: el hombre es un detective o investigador, no un trabajador del campo; pero en su conjunto, con sus extrañas agresiones verbales y sexuales, con las molestas escenas a gritos, de tal volumen que distorsiona las voces y las hace confusas, la pieza nos resultó incomprensible.
Piezas como «La misión» de Heiner Müller y poemas como «Berceuse» de Saint-John Perse producen, de primera, desconcierto; pero diversos indicios, que requieren conocimientos de la historia de Francia en el siglo XIX en el primer caso y de la ley sálica y sus siniestras aplicaciones en el segundo, aparecen pronto, señalan un camino, conducen a la revelación de una estructura clara y precisa. «La cocina» está muy lejos de estos ejemplos ilustres. Es una adivinanza sin solución o un infantil jugar a las escondidas.
LA COCINA, de Sebastián Barrios, con Mariana Pagani, Manuel Caraballo, Carolina Suárez. Escenografía de Ivón del Prato, vestuario de Mariana Ferriero e Ivón del Prato, luces de Sebastián Marrero, selección musical de Leandro de Souza Rocha, dirección de Sebastián Barrios. En teatro del Museo Torres García, Peatonal Sarandí.
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