Esquinas de la Cultura. Un programa que procura crear ciudadanía

La integración de los vecinos y sus derechos a expresarse

Se trata de un cambio que tiene que ver con que no sólo el Programa Esquinas está diseñado para llevar entretenimiento y diversión a los barrios, sino a detectar condiciones artísticas entre los vecinos y dejar en los barrios las bases para que estos vecinos sean protagonistas y no meros espectadores.

Amanecer Dotta, asesor del Departamento de Cultura explicó a LA REPUBLICA: «En los dos años y medio de gestión que llevamos, se han levantado cincuenta Casas de Cultura a las que llamamos Esquineras. A estas Casas hemos enviado talleristas, profesores, directores, que junto con los vecinos han hecho proyectos que han circulado por todo el territorio de Montevideo. Como ejemplo de esta tarea ­continuó­ se puede mencionar la incipiente creación de un movimiento de teatro comunitario que ha dado productos tales como «Tejanos» en La Teja, «Brindis» en El Prado, murgas como «De ninguna manera» en camino Maldonado, y cruces de tango y comparsa como «La Jacinta» en Jacinto Vera. Pero lo más interesante ­observó Dotta­ es que se ha dado el cruce de los barrios. Al estar asentados los espectáculos en estas casas de Cultura, los mismos se trasladan de un barrio a otro produciendo el mejoramiento de la fractura social, en algunos lugares, con extraordinario éxito.

Por ejemplo, en Santiago Vázquez tenemos una de esas Casas de Cultura que comenzó con un gestor tocando timbre en las raleadas casas del pueblo de Santiago Vázquez, llamando así a participar en los cursos, y hoy el problema que tenemos es que la Casa está tan llena que hay algunas actividades que no podemos realizar de manera simultánea por el ruido que cada una de ellas produce.

Otro de los ejemplo ­prosiguió­ es el trabajo en red como el formado en la Ruta 9, Camino Maldonado, arrancando por la Esquina Marcando Huellas, Flor de Maroñas, Bella Italia, Villa García, formando una red. Hechos similares se han producido en el Cerrito de la Victoria con todas las esquinas y este hecho está sustentado por una flecha que va en dos direcciones, de llevar espectáculos a los vecinos, pero esencialmente, de presentar los espectáculos hechos por los vecinos.

También descubrimos en cada una de las cincuenta esquinas múltiples grupos de más de treinta y seis disciplinas diferentes. Y un grupo del programa está atendiendo sus necesidades. Un grupo encabezado por Pinocho Routin quien durante el año ha hecho un relevamiento de las necesidades de estos grupos para brindarles apoyo. Hecho que se manifiesta en traslado de escenarios, audio y otras cosas, para el trabajo de estos grupos en diferentes espacios barriales.

El programa, asimismo, contempla la posibilidad de penetrar en los asentamientos, donde se practica teatro comunitario que, por ejemplo, en Cerro Norte, tiene muy pronto una actuación en el propio Estadio Tróccoli.

Respecto a esta tarea en los asentamientos, Dotta agregó que en este momento se están atendiendo dieciocho asentamientos, formando sus destrezas en Circo Criollo, clawn y formas de danza, para así producir la integración de estos vecinos a las Casas de Cultura como ciudadanos con todos sus derechos de expresión.

En esto consiste el cambio ­enfatizó­ en confiar la raíz patrimonial de la que nadie, como los vecinos están tan cerca, y brindando por parte del programa los servicios de una escuela esquinera en donde profesores del nivel de Ruben Olivera, Roy Berocay y Tunda Prada, completan la formación.

En los barrios buscamos la calidad para que puedan apreciar la calidad que llega desde los profesionales que están dispuestos a acercarse a los barrios con su programación, como, por ejemplo, la Comedia Nacional, la Banda Sinfónica Municipal, la EMAD, el Taller Uruguayo de Música Popular y los teatros independientes.

Ya este año aparecen diez teatros estables que formarán un circuito cuyo paradigma es el Florencio Sánchez, en el Cerro, y en esa mezcla de teatro y taller podemos nombrar el Angel Curotto en Carlos María Ramírez, el Municipal en el Barrio Municipal, la Carpa Teatro en Malvín Alto, la Experimental en Malvín y ahora se adhiere un teatro en construcción en la trasbordadora de la Curva de Maroñas, el Teatro Opera que gestionaremos en conjunto con el PIN-CNT. Es decir, el programa tiene una triple alianza, los grupos esquineros de los barrios, autónomos, creativos, los grupos de murga, candombe, hip-hop, en los que vamos mechando grupos de danza, talleres de literatura y de música.

Las Casas de Cultura son entonces verdaderos asientos para la permanencia de los programas y los teatros, para permitir el cruce de los profesionales con los aficionados. Por otra parte ­concluyó­ se han editado libros, discos, se han hecho festivales y a disposición de quienes las quieran leer, están las cifras de espectadores que acuden a estas manifestaciones, a los talleres y a las puestas en escena. El programa se basa en el esfuerzo y el aporte de los vecinos quienes se apropian y logran a través de los variados presupuestos participativos que han logrado obtener, la remodelación de las Casas de Cultura y los teatros».

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