Un filme que muestra con crudeza la dura experiencia del abandono
Estas situaciones de extremo desamparo, derivan en la dramática ruptura de los lazos filiales y en una casi siempre inexorable pérdida del sentido de pertenencia.
Aunque la genealogía de este fenómeno es multicausal, es claro que las sociedades que padecen con mayor rigor este problema son las aquejadas por la pobreza, la miseria y la desigualdad.
Sin embargo, la dimensión de la crisis también afecta a los países del denominado primer mundo, lo que demuele el apócrifo espejismo de prosperidad e integración que suelen proclamar.
Esta realidad ha sido recurrentemente condensada por el cine europeo, que prioriza el retrato de los agudos claros y oscuros de la peripecia humana sobre el mero pasatiempo liviano, instantáneo y de fácil digestión.
En «Libero», el debutante realizador italiano Kim Rossi Stuart construye un sensible friso vivencial, que expone, con explícita crudeza, la traumática experiencia del abandono.
Desde el refundacional nacimiento del neorrealismo, el cine peninsular ha privilegiado la descripción de paisajes humanos complejos y desgarradores, cuyos protagonistas son precisamente seres vulnerables.
La ópera prima del novel realizador confirma que esa tradición cinematográfica mantiene plena vigencia, porque es intrínseca a la identidad de la producción cinematográfica itálica.
El mérito de esta aclamada obra de infrecuente calidad artística, es interpretar cabalmente los códigos del cine de autor, sin caer en la frecuente tentación de lo melodramático.
El filme narra la historia de un niño de once años, que comparte su vida con una hermana mayor y con su padre, Renato, personaje que es encarnado por el propio director.
Contrariamente a lo que sucede habitualmente, en este caso la que falta es la madre, que ha abandonado el hogar en reiteradas oportunidades. Su lugar, recurrentemente vacío, es sinónimo de dolor y silencio.
En ese contexto, el padre debe asumir un doble rol para el cual naturalmente no está plenamente preparado, mediante la aplicación de una rígida disciplina.
En efecto, cada integrante del núcleo familiar tiene asignada una obligación específica. Si no la cumple, deberá afrontar las consecuencias de esa omisión.
No obstante, el progenitor alterna la severidad con el afecto, asumiendo que el vacío existencial provocado por la ausencia de la mujer está causando estragos en sus hijos.
El inesperado regreso de la madre, lejos de restablecer la deseada armonía perdida, provoca un serio trastorno en el delicado equilibrio.
El filme expone los conflictos propios de una familia terriblemente fracturada por el fantasma de la ausencia, con problemas económicos y desencuentros afectivos.
Rossi Stuart retrata el drama de un grupo humano unido por lazos filiales, pero naturalmente susceptible al desencanto, la depresión y el desencuentro.
En ese contexto, el cineasta administra sabiamente las tensiones cotidianas que se suscitan en ese íntimo micromundo, que discurren entre el amor y un estado de violencia subyacente.
Asumiendo la necesidad de observar el mundo de los adultos a través de la mirada infantil, Rossi Stuart otorga el mayor protagonismo al atribulado niño.
Renunciado a toda eventual sensiblería, el cineasta construye un sobrecogedor pero siempre sobrio paisaje humano, que expone descarnadamente el trauma de los conflictos familiares y sus graves consecuencias.
Resulta altamente convincente la actuación protagónica del joven Alessandro Morace, quien asume su papel de niño abandonado con el rigor y la dimensión dramática requerida.
También sobresale la interpretación del propio Rossi Stuart, como padre de familia duro, exigente, a menudo implacable pero siempre afectuoso.
«Libero», que sorprendentemente se está exhibiendo en una sola sala de nuestra capital, es un retrato humano conmovedor y de impecable factura cinematográfica, que convoca a reflexionar acerca de la soledad, los afectos y la pérdida.
LIBERO (Anche libero va bene). Italia 2006. Dirección: Kim Rossi. Stuart Guión: Linda Ferri, Federico Starnone, Francesco Giammusso y Kim Rossi Stuart. Reparto: Kim Rossi Stuart, Barbora Bubulouva, Alessandro Morace y Marta Nobile.
Compartí tu opinión con toda la comunidad