CANCER

Glioblastoma multiforme

La fotografía que deja el análisis del glioblastoma multiforme (el tumor del que ha sido operado recientemente el senador estadounidense Ted Kennedy) «es muy similar a las observadas en el cáncer de mama, colon y páncreas», explica Victor Velculescu, oncólogo de la Johns Hopkings, en una entrevista con elmundo.es. Una vez más, «estos genes parecen formar parte de un reducido número de vías de señalización», añade Velculescu. Sus hallazgos se corresponden con los de otro trabajo desarrollado en el marco del proyecto El Atlas del Genoma del Cáncer, que publica simultáneamente la revista Nature. Con una salvedad, la investigación del equipo de Velculescu y Kinzler incluía muestras de glioblastomas primarios y secundarios, dos subtipos de este tumor. Un gen llamado IDH1, relacionado con el estrés oxidativo, estaba alterado en un porcentaje significativo de las muestras. Un análisis más profundo reveló que los pacientes portadores de esta mutación eran más jóvenes, padecían la forma secundaria del trastorno y tenían mejor pronóstico. «Comprender este nuevo paisaje de los tumores cambiará nuestra visión acerca del desarrollo del cáncer. Solíamos pensar que había genes con un alto grado de mutación responsables de la génesis del tumor pero lo que ahora vemos es que hay muchos genes alterados, cada uno de los cuales es responsable de una pequeña fracción de ese cáncer», señala Kinzler.   Manuel Hidalgo habla de un «panorama muy complejo», que deja entrever una heterogeneidad de las neoplasias mucho mayor de la esperada, que dificulta el desarrollo de terapias generalizables.

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