Neuronas y Neurosis

DIGITALIZACION EN PAUSA

El apagón analógico todavía no llega. Si bien los canales de aire privados y el público Monte Carlo (4), Saeta (10), Teledoce (12) y Televisión Nacional (5), fueron autorizados para realizar pruebas sobre televisión digital por 180 días, en el espectro de futuros canales 21 al 29; ello no pasa más que por un inicio de ajustes que vendrán dentro de mucho tiempo. Debe aclararse que estos trabajos pueden en el futuro no coincidir con esos números ya que el campo admitido para nuestro país puede ir del 20 al 69. Es seguro que habrán nueve canales, quizás fueran ocho ya que podría reservarse otro para actuar como banda de seguridad para evitar interferencias.

Lo que se ha fijado, en principio, es que los actuales canales privados tengan su prioridad para contar con una nueva banda, a ellos se agregaría otro canal privado, otro estatal y tres de carácter comunitario. Más allá, no se ha adelantado.

Vale recordar que la ventaja más importante de la digitalización es que cada banda puede dividirse en cuatro y así se podría optar por el uso de un único canal con el máximo de calidad o por cuatro, con muy buena recepción y emitir en cada caso diferentes programas, uno dedicarlo a la información, otro a los deportes, otro a la música y otro a la cultura, por ejemplo, y entonces cuando encienda su tele podría tener un total de treinta y seis opciones para elegir. Es demasiado, si todo sigue como hasta ahora con programaciones importadas.

Así funciona la UVF, o sea la Ultra High Frecuency, base de cambio de la actual VHF, y que es un punto común en todos los estándares de nuevas normas que están intentando conquistar nuestro mundo, o sea la DVB-T, la europea, que seguirá nuestro país, primero en América Latina en adoptarla ­recién en estos días Colombia también decidió esta norma­, la japonesa ISDB que es la que acordó Brasil y la ATSC que será seguida por México.

Por ahora, son los únicos cuatro países de esta zona en tener definido el sistema.

Esto conlleva alguna complicación. Uruguay debe coordinar sus frecuencias con los países de frontera para evitar posibles estorbos u obstáculos de las ondas de las naciones vecinas. Y así se llega a la pausa, porque por ejemplo, Argentina todavía no ha resuelto cuál será el sistema a seguir.

Las cosas por el lado brasileño parecen también estar muy quietas.

Hay optimistas que hablan de que la teve analógica tiene todavía larga vida, por lo menos cinco años y también hay técnicos que entienden que imponer la digitalización es irrelevante por todas las cuestiones pendientes que restan resolver.

Lo cierto es que los cambios están realizándose en todo el mundo. Entonces, debería producirse el problema del televidente que debería cambiar su aparato por uno nuevo preparado ya para recibir la televisión digital. Hay etapas intermedias, claro. Los más perjudicados serán aquellos con televisores con tubo de rayos catódicos mientras los que ya tienen plasma o LCD soportarían mejor el cambio.

Mientras se espera que los canales incorporen toda la tecnología digital y que todos los aparatos sean también digitales, hay también soluciones parciales como la instalación

de convertidores aunque la calidad nunca será la misma.

Aquí vuelve a tomar su lugar el problema del costo. La televisión abierta es gratuita.

Un convertidor cuesta unos 100 dólares, no es mucho, pero no es un regalo. Por lo que podría pensarse en la entrega gratuita por los canales emisores o que el Estado subvencione directamente al televidente con planes de financiación bien cómodos, que ni se sientan.

Esto se ha hecho en España y bien podría imitarse.

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