
No se trata, por supuesto, de un catálogo completo. Sí, en cambio, de un repaso representativo y una selección de filmes que encierran valores particulares.
Durante la larga oscuridad franquista, la película vasca emblemática “Ama Lur” (1968).
La transición a la democracia permitió una recuperación de la producción propia y, en ese marco, comenzó una casi interminable polémica sobre el concepto mismo de cine vasco. Para algunos, debía ser un cine exclusivamente en euskera. Otros pensaban que tenía que hacerse sólo cine documental, contribuyendo así a la construcción nacional de euskadí. Muchos consideraban que el cine vasco, aún siendo de ficción, había de centrarse en la historia y la realidad socio-política vasca.
En parte, esta idea se vio corroborada por el éxito de los primeros largometrajes de Imanol Uribe: “El proceso de Burgos” y “La fuga de Segovia”. Tras la aprobación del estatuto, las subvenciones del gobierno vasco hicieron que en los años siguientes se produjera un buen número de películas en euskadí. Fue la época de lo que se llamó quizá con excesivo optimismo nuevo cine vasco, cuyas máximas cotas fueron “Tasio”, de Montxo Armendáriz, y “La muerte de Mikel”, de Imanol Uribe. Con el paso del tiempo, la situación iría cambiando, produciéndose cierto desencanto.
Las siguientes películas no obtuvieron el éxito esperado, la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco se enfrentó con determinados cineastas, cambió el sistema de subvenciones a fondo perdido, e incluso comenzó a ponerse en duda el propio concepto de cine vasco.
Hoy muchos observadores del panorama del cine en euskadí consideran que la gran asignatura pendiente sigue siendo conseguir una infraestructura industrial propia y consolidada. Sin embargo, ha aumentado el número de películas, los cineastas vascos cosechan éxitos importantes y aparecen nuevos valores. Por cierto, las polémicas persisten. El propio Montxo Armendáriz ha podido decir que proponer la existencia de un cine vasco “no tiene mucho sentido. No existe como tal, con una estética y directrices precisas”. Cabe entender que ello no es empero un defecto sino una virtud, aunque poco practicada: se llama diversidad.
La presente selección reúne algunos títulos culminantes de cineastas de primer nivel como Julio Medem, Alex de la Iglesia y Montxo Armendáriz y hasta dos documentales antropológicos menos divulgados de Pio Caro Baroja, un vasco que, como su nombre lo sugiere, tuvo un tío famoso. Para la revisión o el descubrimiento.
Ya se ha exhibido “Vacas” de Julio Medem y “La comunidad”, de Alex de la Iglesia.
Hoy será el turno de “Secretos del corazón” de Montxo Armendáriz. El jueves podrá verse “Gipuzcoa” de Pio Caro Baroja, un documental en ocho partes que cubre los más diversos aspectos de la cultura y tradiciones guipuzcoanas. El viernes y sábado se exhibirá “El día de la bestia” de Alex de la Iglesia, el domingo y lunes estará en pantalla “Tasio” de Montxo Armendáriz.
El martes 9 se verá “Navarra, las cuatro estaciones” de Pío Caro Baroja.
El jueves 11 y viernes 12 “El pico” de Eloy de la Iglesia, mientras que el sábado 13 y domingo 14, la pantalla estará ocupada por “La ardilla roja” de Julio Medem.
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