Dos extraños amantes, de Santiago Serrano, en teatro de La Candela
Algo tiene de antiguo el argumento, y a este aspecto, quizás, se dirige el título original. Título que sólo se explicaba en las últimas frases de Virells (Nicolás); pero «Dos extraños amantes», moderno y convencional, es todavía más lejano a la realidad de la anécdota, donde los protagonistas todavía no son amantes, aunque la platea ansía que lo sean de una vez.
Las dos almas que se encuentran en un andén, se buscan sin saberlo bien y terminan en la alegría de encontrarse, llega a través de un diálogo que contiene todos los matices de la creciente intimidad.
La obra no se impone al espectador: Serrano prefiere conquistarlo sin prisa, paso a paso. La dirección de Adriana Plaz confirió a la pieza el ritmo adecuado y la interpretación, Virells como Nicolás y Grucci como Silvana, reeditaron el mérito de la época de su estreno. Concluiremos con la frase final de nuestra nota de entonces: «Para bien de nuestro teatro, estos «Dinosaurios» (o estos «Dos extraños amantes») mostraron una fuerte vitalidad y no parecieron amenazados de extinción».
DOS EXTRAÑOS AMANTES (Dinosaurios), de Santiago Serrano, con Eduardo Virells, Silvana Grucci. Luces de Raúl Acosta, música de Alfredo Leirós, dirección de Adriana Plaz.
En teatro de La Candela.
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