
¿De estreno?
Estoy con “Mare nostrum”, que son tres obras cortas mías, que las hace Grupo Aventura y las dirijo junto con Alvaro Laureiro. La unidad temática es el mar, las tres obritas tienen que ver con el agua. Hay una que es autobiográfica que tiene que ver con mi abuela que es curandera en el Cerro, una de una familia uruguaya que vive en Australia y, la última, que se llama “Rumor de mar” es sobre el presente, el pasado y futuro, se juega con el tiempo. La obra se va a presentar en Agadu, en la sala Blanca Podestá, a partir de este jueves, todos los jueves a las 21.00 horas.
¿A qué apuntó cuando escribió esta obra?
Es una pregunta difícil. Nunca me propongo buscar algo, ni cuando escribo, ni cuando dirijo. Las conclusiones las tendrá que tomar el público. No es que no piense en el público, simplemente no es algo que me preocupe.
¿Para quién escribe?
Escribo para mí, porque es como una especie de terapia, de desahogo. Yo siempre digo que la escritura me sacó de la locura. Pienso que siempre estoy escribiendo sobre cosas cercanas a mí, temáticas que me interesan.
Su vida personal se refleja en sus obras.
Si un día se llegaran a ver todas mis obras juntas se vería que hay una constante en la temática, nombres que se repiten, personajes que aparecen. El humor negro siempre está.
¿Por qué apela a ese recurso?
Porque yo en la vida soy así, no es que me ría de todo, pero las situaciones más tremendas las veo desde esa óptica, siempre tengo esa mirada. También apelo a lo grotesco. Además estoy influido por el cine, principalmente el melodrama argentino. Pero se puede hallar algo de Alfred Hitchcock en el manejo de los climas.
Cuénteme más sobre esta relación cine-teatro.
Lo que pasa es que yo trabajo con imágenes. Lo primero que se me plantea a mí, más que un argumento, es una imagen. A partir de ahí trabajo.
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