Una comedia sobre el ser humano
Jorge Esmoris, actor, humorista.
¿Cerrando un ciclo?
Ahora terminamos una temporada en la Zitarrosa con «La divina comedia humana» y estamos preparando un Teatro de Verano para el 20 de noviembre, que será el cierre del ciclo. Hemos tenido dos temporadas muy exitosas en la Sala Zitarrosa, incluso había gente que quedaba afuera. Por eso decidimos culminar el año en el Teatro de Verano, porque el espectáculo se presta para un lugar abierto.
¿Van a hacer variaciones en el show?
No, el espectáculo va a ser exactamente igual. Lo que pasa es que el Teatro de Verano nos va a dar la oportunidad de usar un escenario más grande y el entorno va a ser diferente. Quizás podamos profundizar un poco más el rubro musical, que estaba un poco acotado. Creo que el entorno le va a dar una impronta muy particular al espectáculo.
Describime la obra
«La divina comedia humana» son nueve locos que están encerrados en un lugar que no se sabe bien qué es, y que, en determinado momento, empiezan a recordar su vida y las causas que los llevaron a estar allí. Lo que hacen, al igual que el Dante, es emprender un viaje en busca de esos momentos, para descubrir que lo que los condujo a ese encierro es la vida cotidiana. Las cosas que se toman como normales, resultan ser irracionales. Es el reinado del sinsentido. Aparecen cosas muy identificables por la gente, pero hechas en un código muy particular. Hay una sesión parlamentaria que puede ser en cualquier país, un programa de televisión, una sesión de marketing. El espectador se identifica inmediatamente con esas situaciones.
¿Cuál es el tono de la obra?
El inicio es como darle a la gente con una plancha en la cabeza, es como una lobotomía, luego empieza un periplo de humor desopilante. Pero siempre detrás de la carcajada está la pregunta sobre de qué nos estamos riendo.
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