
¿A pura bossa nova?
Estoy haciendo shows de mi último disco “Torradoparra” que lo edité en 2006 y es un homenaje a la bossa nova. En Bar Tabaré los miércoles presento “La bossa madre y sus directos hijos” que es un repaso de los clásicos del género y de sus hijos, como Djavan, Caetano Veloso, Chico y Gilberto que empezaron con el movimiento de la música popular brasilera. El otro show lo realizo en Rumi, en la Playa Ramírez, en donde toco, además de temas de música popular brasilera, material de “Torradoparra” y otros que me han marcado. Es un espectáculo más variado.
¿Cómo nace este amor por la música brasilera?
A los tres años de edad escuchaba en disco de acetato a Dalva de Oliveira haciendo el tema “Kalú” de Humberto Teixeira. Tenía que oirlo para irme a la cama. Eso me marcó, aún conservo el disco. A los trece años escuché a Joâo Gilberto y quedé flechado. Me fue imposible escuchar otra cosa. Su forma de cantar, de tocar la guitarra, me marcó. Esperá hasta los veinte años para aprender a tocar la guitarra y ya tenía el ritmo de la bossa. Lo tenía incorporado en mi yo, en mi espíritu.
¿Es un estilo difícil de tocar?
Si se lo siente no es difícil, hay estructuras esquemáticas. Se nota cuando lo llevás, si no lo sentís no lo podés hacer.
¿Existen nuevos referentes para la bossa?
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