DESDE LA TRASTIENDA
Desde la recuperación democrática, la dictadura se ha transformado en el tema vertebral de la literatura testimonial, discurriendo entre la mera reconstrucción histórica y la denuncia de las violaciones a los derechos humanos.
La necesidad de superar las fracturas de la memoria y demoler la mentira institucionalizada, operó como un crucial disparador de la reflexión colectiva.
En la mayoría de los casos, el material bibliográfico abunda en historias reales que documentan el padecimiento de las víctimas y los aberrantes crímenes perpetrados durante el período autoritario.
Incluso, el propio procesamiento de varios represores reactivó el debate en torno al origen de la violencia política y las particulares circunstancias que rodearon a los trágicos acontecimientos de nuestro pasado reciente.
Sin embargo, no es habitual que esos tiempos oscuros sean observados desde una perspectiva bastante menos dramática, que apunta a desentrañar entretelones que pueden resultar algo jocosos.
En «A la derecha del roble», Elbio Firpo, que fue edecán del dictador Gregorio Álvarez, construye un itinerario literario cargado de ironía, que revela muchas de las intimidades y frivolidades del entorno del mandatario.
En el cumplimiento de su función, el autor, que es aviador, tuvo naturalmente acceso a ámbitos reservados, lo que le permitió vivir acontecimientos y experiencias virtualmente desconocidas para la sociedad uruguaya de la época.
Apelando a una fina ironía, Firpo narra siete diferentes historias que lo tienen como protagonista directo, las cuales discurren, naturalmente, entre la realidad y la ficción.
Mediante una escritura bien estructurada y dotada de un humor de acento por momentos delirante, el narrador recuerda, por ejemplo, cómo robó un habano del propio despacho del dictador.
Ese peculiar sentido del sarcasmo se torna aún más explícito en narraciones de trazo definitivamente desopilante, como «Las fotos», «El chajá», «El discurso» y «Graffiti». Exhibiendo un razonable respeto por la sensibilidad del lector, el autor divierte y se divierte, mofándose ácidamente de la dictadura y su entorno.
(Edición de Rumbo)
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