La tecnología logra copiar lo humano fabricando la única cámara omnidireccional que ve como un ojo
La cámara inspirada en el ojo humano se basa en la capacidad de construir dispositivos electrónicos de silicio sobre una membrana flexible.
En el futuro, estas membranas electrónicas podrían ser envueltas alrededor de órganos humanos para servir como dispositivos de control de la salud, dijeron los científicos estadounidenses que la desarrollaron. La nueva tecnología está descrita en un artículo publicado en la revista Nature. Los dispositivos fotosensibles como los empleados en una cámara digital están compuestos de miles de pixeles ordenados sobre una fina, plana y rígida lámina semiconductora, explicó el Dr. John Rogers de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, quien dirigió la investigación.
Sin distorsión
«Los ojos de los animales no son así. La retina es curva», sostuvo el Dr. Rogers. «Esa curvatura permite a los animales ver el mundo sin distorsión, al contrario de las imágenes producidas por las cámaras, que pierden el foco en la periferia», añadió. Esperando mejorar la imagen digital, Rogers y su equipo se unieron a un grupo de ingenieros mecánicos de la Universidad Northwestern para elaborar una cámara más parecida a un ojo. La tecnología podría utilizarse para desarrollar un marcapasos avanzado. El desafío estuvo en acoplar la finísima y delicada tecnología de la cámara a una superficie curva. El resultado fue una cámara de 2 centímetros de ancho con un lente sencillo y un sistema de detección de luz cóncavo. El grupo resolvió el problema inicial cortando en cuadritos la superficie de la lámina de silicio y cada trocito o «chiplet» de silicio puede detectar luz.
El Dr. Rogers explicó que si se aprieta el circuito los cables permiten que los trocitos se muevan en relación a ellos mismos. El paso siguiente consistió en desarrollar una membrana curva elástica. El científico agregó que tomaron los bordes de la membrana y la estiraron en todas direcciones hasta que quedó plana y templada. Luego los investigadores colocaron el circuito de fotorreceptores sobre la superficie. «Soltamos la membrana, que tomaba su forma otra vez, y vimos como colocaba todos los chips fotorreceptores en compresión», relató. «Las cintas brotan hacia arriba, formando puentes entre los «chiplets» y mantienen así las conexiones eléctricas», continuó. «La malla interconectada permite estirar, deformar y reformar el circuito de fotorreceptores, dando una imagen sin distorsión», concluyó.
Futuras aplicaciones.
Las aplicaciones de esta tecnología flexible son muchas. Los fotorreceptores pueden ser intercambiados por cualquier otro tipo de receptor y el circuito entero puede ser integrado al cuerpo humano para el control de la salud. «Miren el cuerpo humano», dijo Rogers, «no tiene nada que sea rígido».
El equipo científico ya está desarrollando circuitos que contienen electrodos incorporados en la misma membrana para envolver sobre partes del cerebro en las personas que padecen de epilepsia y crear un sistema de advertencia temprana en caso de un ataque. La tecnología podría utilizarse también en el corazón para emitir pequeñas señales eléctricas como un marcapasos avanzado.
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