José Korzeniak presentará esta noche su nuevo libro
El relato escrito por Korzeniak configura una sátira costumbrista, que ensaya una irónica radiografía en torno a las frivolidades de la clase dominante, la cual vive ajena a la realidad y no sabe bien en qué gastar su dinero.
El libro será presentado por el canciller de la República Gonzalo Fernández, quien explicará el contenido del mismo.
Previamente, el doctor Federico Fasano, director de LA REPUBLICA se referirá al emprendimiento editorial de este matutino, y luego el propio autor narrará detalles de las razones que lo llevaron a escribir la obra de 200 páginas y que marca el debut del jurista y catedrático de Derecho Constitucional en el género narrativo de ficción.
«La casa amarilla» costará $ 65 y será distribuida el domingo próximo con LA REPUBLICA.
Como recordamos en la edición de ayer, el ex legislador cuenta con una nutrida producción de obras jurídicas de su especialidad, que son referentes para colegas y estudiantes, la más reciente de las cuales se titula «La Constitución explicada y un poco de humor», que fue publicada el año pasado por el Grupo Editorial Planeta.
«La casa amarilla» es una novela de humor rampante y desenfadado, que narra la desopilante historia de un grupo de pequeños burgueses que se proponen organizar, aunque parezca inverosímil, un congreso internacional de escatólogos.
El escritor juega con la doble acepción del vocablo escatología, que, por un lado, refiere a los excrementos y, por otro, a la vida de ultratumba.
Aunque no se trata ciertamente de una novela política, hay sí una mirada sarcástica y por momentos hasta despiadada, en torno a los hábitos y las etologías de los más acaudalados.
Una de las mayores virtudes del debutante novelista es trabajar con el recurso del suspenso y lo inesperado. Incluso, el propio desenlace reserva una sorprendente vuelta de tuerca, que demuele deliberadamente las hipótesis del lector.
Respecto a este libro, Korzeniak explicó porqué quiso incorporar el humor. «En los primeros capítulos, el propósito es hacer sonreír, hasta terminar en un tono desopilante. No sé si lo logré, pero esa fue mi intención», afirmó; agregó que «lo que sí está muy claro es que me divertí mucho escribiendo la novela. Sentí esta experiencia no como un intervalo en mi vida política y jurídica, sino como una necesidad intelectual».
Compartí tu opinión con toda la comunidad