El difícil retorno de Rubén Blades al mundo de la música
Rubén Blades acaba de cumplir 60 años y deja su despacho en el Ministerio de Turismo del gobierno panameño para emprender una gira por Europa. Lleva ya casi un lustro en el puesto (cuando nadie le daba tres meses) y se ha tomado un permiso sin sueldo hasta el 18 de agosto.
Hacía cuatro años que no pisaba los escenarios, salvo un concierto gratuito y otro benéfico para escuelas infantiles. Lo explica por teléfono desde su hotel en Alicante: «Estoy tratando de recobrar mi posición porque cuando salga del servicio público no tendré una fortuna esperándome. Y también combinarlo con una campaña del turismo de Panamá en Holanda, Italia y España».
Gira y campaña comparten nombre: «Panamá se queda en ti». Blades clausuró el festival La Mar de Músicas el sábado en Cartagena, y estará esta semana en Madrid y en Vigo y el 1º de agosto en la Expo de Zaragoza, entre otras ciudades de España. «A ver si pierdo peso. Estoy gordo de estar sentado en la oficina todo el jodido día», asegura. «Cantar de nuevo no es fácil. Tienes que volver a acostumbrar el diafragma porque es un músculo. En cualquier caso no creo que la gente vaya a tirarme fruta», comenta.
Hasta ahora había preferido apartarse de la música, alegando que no quería rebajar la seriedad de su cargo como ministro de Turismo. «Estoy manejando una industria que produce 1700 millones de dólares al año. Esa vaina es como tener un cirujano que se aparece con confetis en la cabeza a operar el cráneo al presidente y con tufo a alcohol diciendo ‘¿dónde está el tipo?’. Ahora sí puedo porque ha habido logros y hemos cuadrado cosas muy importantes, como la ley de turismo, con fondos asegurados», explica Blades.
El grupo Radiohead colgó sus canciones en Internet y se ha producido un revuelo mediático. Blades ya lo había hecho en 2003: colgó en su portal (www.rubenblades.com) once canciones en exclusiva que se podían descargar de forma gratuita. «Esta gente a veces no se entera de que uno nace y está por ahí. El mundo comienza y termina en el Imperio Británico y Estados Unidos», dice riendo.
Licenciado en Derecho por Harvard, Blades vivió muchos años en Estados Unidos. Mide sus palabras, para que no se interprete su opinión como la oficial del gobierno de Panamá, y no entra a valorar a los republicanos, aunque tiene una inquietante teoría de lo que ocurre cuando uno de ellos alcanza la presidencia. «Es bueno que los que creen que las cosas no cambian se fijen en lo que está ocurriendo en Estados Unidos. No sólo un negro y una mujer optaban a la candidatura por el Partido Demócrata, algo inédito, sino que hay una enorme probabilidad de que un negro sea elegido presidente de los Estados Unidos. Hace 50 años, a esos negros no se les permitía siquiera entrar en una escuela, en una universidad. Incluso los colgaban de árboles en el sur».
Se emociona al hablar de su abuela, la mujer que le transmitió la pasión por la lectura y los libros. «Mi abuela Emma era del carajo. Siempre me decía que la peor pobreza era la espiritual. Era maestra, escritora, pintaba, defendió los derechos de la mujer y fue vegetariana en la década del 30. Pasó mucho tiempo conmigo y me enseñó a leer.
Tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres, y como no tenía dinero para mandarlos a todos a la escuela mandó a las dos mujeres y a los hombres les enseñó en la casa. Las mandó a ellas porque decía que el mundo era de los hombres y que las mujeres tenían que prepararse mejor».
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