La edad de oro de Harlem

Nueva York, IPS

Las décadas del 20 y el 30 fueron la era dorada de Harlem, años de «miel, chocolate y caramelo, ron y vinagre, limón y lima y también irritación», según el poeta Langston Hughes. Las artes y el activismo florecieron entonces en este barrio.

Nueva York fue La Meca de esa época, conocida como Renacimiento Negro, hoy celebrada por la exposición titulada con un verso escrito en 1922 por el poeta jamaiquino Claude McKay: «A Stronger Soul Within A Finer Frame» (Un alma más fuerte en un marco más hermoso).

Baptism («Bautismo»), el poema de McKay, «expresa una recurrente preocupación» de los exponentes «del Renacimiento Negro par transformarse a sí mismos», señalaron los curadores de la exposición.

La muestra llegó al emblemático Teatro Apollo de Harlem, luego de 10 años de recorrido por 40 ciudades de EEUU en las que fue vista por 2,5 millones de personas.

«Una identidad más poderosa podría generar al respeto de la sociedad estadounidense y contrarrestar la imagen estereotipada de la comunidad negra como compuesta por hombres amables, matronas afectuosas, bufones cómicos y brutos violentos, que ayudó a justificar la esclavitud y la segregación», agregaron.

«Estados Unidos se sacudió con el ‘shimmy’, gimió con los blues y se apropió de los ritmos del jazz. Los blancos expresaron un nuevo interés por los negros, popularizando su música y su danza, apelando a negros en creaciones artísticas y promoviendo la obra de pintores y escritores negros», explicaron.

Si bien el Renacimiento Negro no floreció por completo hasta los años 20 y 30, sus raíces pueden ser rastreadas hasta el siglo XIX, cuando las caricaturas racistas habituales comenzaron a ser suplantadas por retratos realistas de la vida de los negros.

«A Stronger Soul…» traza la irrupción del «nuevo negro» a través de primeras ediciones de libros, chaquetas polvorientas, cartas, fotografías, afiches de películas y discos. El material fue prestado por la Colección Archie Givens de Vida y Literatura Afroestadounidense.

Sus primeras piezas incluyen una edición de 1900 de Un nuevo negro para un nuevo siglo, del científico Booker T. Washington, una edición de 1903 de El alma del pueblo negro, de W. E. B. Dubois, y una copia de 1892 de Una voz del Sur, de Anna Julia Cooper.

Muchas de las personalidades que figuran en la colección son bien conocidas, pero la muestra también arroja luz sobre aspectos históricos suprimidos o soslayados, como el heroísmo de los soldados negros durante la primera guerra mundial (1914-1918). Una foto de los soldados del 369 Regimiento de Infantería retornando al hogar en Harlem, en 1919, señala que se los conoció como los «Combatientes Infernales» y que fueron famosos por su valentía en las trincheras. Fue la única unidad estadounidense que recibió la Cruz de Guerra del gobierno francés. Los Combatientes Infernales, no obstante, estuvieron comandados por un coronel blanco y uno solo de sus oficiales era negro.

En los años 20, la nueva tecnología –radios, fonógrafos y películas– permitió al público de todo el país compartir experiencias culturales que antes habían estado restringidas geográficamente. Eso dio a los afroestadounidenses más control sobre el modo en que se los representaba.

«Nosotros, jóvenes artistas negros, intentamos expresar nuestras individualidades de piel oscura sin temor ni vergüenza. Sabemos que somos hermosos, y también feos. El tam-tam llora y el tam-tam ríe», escribió Langston Hughes en 1926.

La actriz y cantante de blues Ethel Waters se hizo famosa en ese periodo. Water comenzó su carrera con revistas musicales y actuaciones de carnaval, asumiendo el papel de «Sweet Mamma Stringbean», antes de ser descubierta por grandes estudios discográficos y de cine como Black Swan, Columbia y Paramount.

El apuesto Lorenzo Tucker, conocido como el «Valentino Negro», actuó en 11 películas solo de negros dirigidas por Oscar Micheaux, entre ellas El Exilio (1931), la primera realización hablada de una compañía productora afroestadounidense.

Otras figuras notables cuya correspondencia y literatura es mostrada en la exposición son las escritoras Zora Neale Hurston y Alice Walker, el artista plástico Aaron Douglas, la cantante Bessie Smith y el maestro del jazz Louis Armstrong.

Tambien hubo activistas y combatientes como Adam Clayton Powell, apodado «El Predicador», que usó su púlpito en la Iglesia Baptista Abisinia en Harlem para luchar contra la injusticia.

A. Philip Randolf, fundador en 1925 de la Hermandad de Maleteros de Vagones-Dormitorio, fue el líder de la clase trabajadora afroestadounidense. Mary McLeod Bethune luchó por la educación para las mujeres negras en el segregacionista Sur.

Marcus Garvey, fundador de la Asociación Universal para el Progreso de los Negros, y Alain Locke, extrovertido profesor de filosofía en la Universidad Howard, fueron también figuras clave.

El 16 de enero, la exposición se dirigirá a Atlanta, Los Angeles y Minneapolis.

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