"MAS QUE PEDIR, HAY QUE OFRECER"
Seguís haciendo puertas?
Creo que nunca voy a poder dejar de hacerlas ya que continuamente me surgen nuevos pedidos. Ahora, por ejemplo, estoy tallando los marcos de un gran portón. En realidad es una puerta de grandes dimensiones ya que se conserva el formato clásico de dos «hojas». Es de dos metros y ochenta centímetros de altura por dos metros de ancho. El material es pino Brasil y va a formar parte de una sala teatral que será inaugurada en Piriápolis el verano que viene.
¿Cómo te iniciaste en esta labor?
El tallado en madera, la escultura en realidad, es algo que heredé de mi padre. El era carpintero y yo prácticamente me crié dentro del taller. Recuerdo que mientras mis amigas jugaban con muñecas yo lo hacía con maderitas. Claro que también jugaba con los elementos comunes de la infancia, pero, indudablemente, el amor por la madera llegó a mí desde muy temprana edad.
Por otra parte, siento que soy muy afortunada por trabajar en el mismo local en que papá tenía la carpintería. Incluso utilizo muchas de las que eran sus herramientas habituales.
También estoy trabajando en dos esculturas de proporciones medianas y restaurando un mueble biblioteca del siglo XVIII que había perdido la mayor parte de las incrustaciones en cristal. La búsqueda del mismo material el original casi 150 años después, lleva mucho tiempo.
¿Otros proyectos?
Viajar a Venezuela antes de fin de año. Participar de esa realidad tan bonita que se está dando ahora allí y ver si puedo colaborar con algo. Creo que en general, la mayor parte de nosotros siempre está pidiendo algo y muy pocas veces nos planteamos qué es lo que necesitan los demás y en que medida nosotros podemos ayudar. Más que pedir, hay que ofrecer.
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