Avances contra el acné
El 80% de los adolescentes sufren las consecuencias de padecer acné. Esta enfermedad inflamatoria crónica se caracteriza por la formación de comedones o microquistes, también llamados puntos blancos, pápulas y que pueden ir acompañadas de pequeñas inflamaciones dolorosas a la palpación.
El Manual Merck dice que cuando la persona presenta granos y pústulas (ampollas llenas de pus) sin abscesos, la enfermedad recibe el nombre de acné superficial; si los granos inflamados se proyectan hacia el interior de la capa de piel subyacente y aparecen quistes llenos de pus que pueden romperse y transformarse en grandes abscesos, la enfermedad recibe el nombre de acné profunda y es la que deja esa cicatrización característica. Para curar los granos, se pueden aplicar sobre la piel antibióticos como la clindamicina o la eritromicina junto con un irritante como la tretinoína (ácido retinoico) o sin él.
Otros antibióticos administrados por vía oral son tetraciclina, minociclina, eritromicina o doxiciclina, que pueden reducir o a veces prevenir la acné superficial. Cuando los antibióticos no dan resultado, la isotretinoína por vía oral representa el mejor tratamiento. Este fármaco sintético desarrollado hace 25 años vino a revolucionar la terapia del acné quístico o severo, el desfigurante, pues actúa sobre la producción de sebo y otros factores etiológicos del acné, pero se conocen graves efectos colaterales (sequedad generalizada, dolor en articulaciones, fotosensibilidad..), incluso puede dañar a un feto en desarrollo, cuando eso ocurre, se dice que es un medicamento teratógeno.
Debido quizás a un desarrollo más tardío, la incidencia no es la misma en las mujeres que en los hombres, alcanzando ellas el nivel más alto entre los 14 y los 17 años y los segundos, entre los 16 y los 19. El acné es pues, la enfermedad dermatológica más frecuente entre los adolescentes, pero no por ello se trata de la mejor manera que debería hacerse, desde la consulta de un médico. No es exclusiva de los jóvenes pues hay adultos con acné persistente.
A pesar de que sea un motivo de consulta cada vez más frecuente debido a la actual conciencia social que apuesta por la estética, el contexto en el que se desarrolla es de una elevada tendencia a la automedicación y a la derivación a médicos que no son especialistas.
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