Documento. El viernes se estrena "Los falsificadores", una nueva mirada sobre el holocausto

Retrato de la barbarie autoritaria

Este removedor drama histórico, cuya dirección y guión estuvo a cargo de Stefan Ruzowitzky, propone un novedoso giro al recurrente tema de la barbarie nazi fascista, optando, en numerosos pasajes, por el formato de intriga.

El reparto, que está encabezado por Karl Markovics en el rol protagónico, es integrado, además, por August Diehl, Devid Striesow, Martín Brambach, August Zirner, Veit Stübner, Sebastián Urzendowsky y Andreas Schmidt, entre otros.

El filme se inspira en un hecho real aunque bastante poco conocido: la Operación Bernhard, que fue el nombre clave con el cual se identificó a una gigantesca falsificación de moneda pergeñada por los nazis, en el último tramo de la Segunda Guerra Mundial y la tenebrosa dictadura de Adolfo Hitler.

El propósito del operativo era financiar la guerra, distorsionar y eventualmente hacer colapsar a las economías de los aliados, mediante la masiva emisión y sobresaturación del mercado de la época. Según se estima, la cuantía de la impresión habría superado los 130 millones de libras esterlinas.

La dirección de este maquiavélico plan desestabilizador fue responsabilidad de altos jerarcas de la temible SS, quienes seleccionaron a un grupo de expertos recluidos en campos de exterminio, liderados por Salomón Sorowitsch (Karl Markovics), considerado un auténtico maestro de la falsificación.

El largometraje, que naturalmente no soslaya los perfiles más dramáticos de la pesadilla, trabaja con la radical contradicción entre la situación de los traidores que ayudaron a sus verdugos y la de quienes padecieron los más severos rigores de la demencial represión a la cual fueron sometidos los presos políticos recluidos por el nazismo.

La frontalidad del planteo está enfatizada por la confrontación de los privilegios de los cuales gozaban los participantes en la operación, en oposición a las penurias de las víctimas de las cámaras de gas, los hornos crematorios y los trenes de la muerte.

En ese contexto, el relato transcurre en dos escenarios concretos: los detalles de la conspiración y los terribles efectos derivados de la violencia genocida, que acabó con el exterminio de millones de opositores al paranoico Tercer Reich y los autores de tan aberrantes crímenes de lesa humanidad.

La historia tiene la intrínseca virtud de explorar un ángulo inédito de la tragedia, que excede al mero abordaje testimonial de emblemáticos títulos como «La Lista de Schildler» y «El pianista», entre otros.

Esta cualidad ha expuesto a «Los falsificadores» a la crítica descalificadora de quienes le imputan un tratamiento bastante epidérmico del siempre lacerante tema del holocausto.

Incluso, no es casual que muchos de los detractores de la película fustiguen incluso el otorgamiento del Oscar al Mejor Filme de Habla no Inglesa.

Sin embargo, es claro que el propósito del realizador fue enfatizar miradas alejadas de lo meramente convencional, en un tema que ha pretextado una abundante filmografía.

No obstante, más allá de eventuales cuestionamientos, el filme logra transmitir e imprimir en la absorta retina del espectador, la opresiva sensación de la hecatombe autoritaria.

Otro aspecto no menor del planteo argumental es el relativo al costado moral del asunto y el eventual dilema ético de los participantes en un acto de traición que es, obviamente, abominable.

La narración privilegia claramente el ángulo histórico del tema, en un esfuerzo por arrojar luz sobre un episodio bastante poco conocido de un tiempo histórico caracterizado por la irracionalidad, los delirios mesiánicos y el odio genocida.

Al margen de eventuales disquisiciones, la película confirma la indudable potencia testimonial del holocausto y las sistemáticas prácticas de exterminio perpetradas por los nazis.

Al igual que numerosos títulos precedentes, este largometraje retrata buena parte de una tragedia que ­más de seis décadas después­ sigue ofendiendo y estremeciendo la sensibilidad colectiva.

Más allá de controversias, «Los falsificadores» es una película de fuerte acento testimonial, que convoca a reflexionar en torno a la naturaleza de la barbarie y las conductas humanas sometidas a situaciones límite.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje