Las estrellas son los senadores
Un amplio y variado grupo de senadores estadounidenses, como el republicano Orrin Hatch y la demócrata Barbara Boxer, debutaron como estrellas de cine representándose a sí mismos en la película Traffic.
La cinta sobre el narcotráfico en Estados Unidos, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Michael Douglas, obtuvo cinco nominaciones para los Globos de Oro de la Asociación de Corresponsales Extranjeros de Hollywood.
Ese logro la perfila ya como una de las favoritas para los premios Oscar que se entregarán a fines de marzo y con los que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas premia anualmente a lo mejor del séptimo arte.
Soderbergh contó recientemente que los senadores estaban deseosos de aparecer en la película porque uno de los tres aspectos del argumento muestra las negativas y rudas realidades del consumo de estupefacientes.
Dijo que había enviado una carta al Senado pidiendo senadores que quisieran representarse a sí mismos en una escena en la cual Douglas, que hace el papel de un ficticio zar de las drogas norteamericano, conversa sobre el tema en un cóctel en Washington. «Los que pudieron hacerlo llegaron y yo simplemente los dejé que dijeran lo que quisieran», dijo Soderbergh sobre las improvisadas actuaciones.
Aparte de Hatch y Boxer, participan también los senadores republicanos Don Nickles y Charles Grassley, el demócrata Harry Reid y el ex gobernador de Massachusetts, William Weld.
Soderbergh explicó que había puesto a los políticos a actuar como ellos mismos porque eso le agregó un sentido de realidad a la película. En la misma forma, también contrató a varios agentes de drogas y de fronteras.
Hatch, un crítico por largo tiempo del sexo y la violencia en el cine y la televisión, dijo al diario Desert News de Salt Lake City, estado de Utah, que había quedado feliz de haber podido aparecer en la película. «No sé cómo pudieron hacerla sin violencia y de todas formas presentar exactamente la cultura de las drogas», manifestó al periódico. Traffic entrelaza tres historias separadas sobre drogas en Estados Unidos. Douglas es un juez que es nombrado jefe de la oficina antidrogas del gobierno, descubriendo en el proceso que su hija adolescente es adicta al crac o cocaína en piedra.
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