Arriba a las salas uruguayas el elogiado drama "El jardinero"
El cine del veterano Jean Becker, con sus producciones habitualmente ambientadas en la campiña francesa, deja paso ahora a «El jardinero», escrita con sencillez pero cargada de sensibilidad y de magia, y protagonizada por Daniel Auteuil y Jean-Pierre Darroussin, dos grandes del cine francés.
Basada casi exclusivamente en las conversaciones del título original (la traducción literal del título sería Conversaciones con mi jardinero), la película, adaptación de la novela autobiográfica del pintor Henri Cueco, parte de la naturalidad para instalarse en el terreno del verdadero sentido de la vida.
El contraste entre un pintor rico (Auteuil) y su afable jardinero (Darroussin) lleva a un intercambio de experiencias y confesiones, ancladas en la cotidianidad, que va a hacer que la existencia de ambos (sobre todo la del pintor) no vuelva a ser la misma.
Desde su contacto directo con la realidad, el hortelano es a su manera un intelectual, un sabio del terruño que aplica sus conocimientos a los más diversos aspectos de la vida.
La escena en la que el pintor acude a la inauguración de una exposición y se topa con el pretencioso fotógrafo que analiza los cuadros con un lenguaje tan grandilocuente como vacío, y aquél le replica con frases de su jardinero aplicadas a la disciplina artística, puede servir como metáfora del contraste entre cierto cine cargado de pompa y circunstancia y el cine sencillo, veraz, conmovedor y sin pretensiones más allá del reflejo verdadero de la humanidad.
Según Darroussin el jardinero «Es un personaje que no hace trampas, está en contacto directo con la realidad, ha encontrado un sentido a su vida, y eso es justamente lo que busca el personaje del pintor, que se encuentra en un desierto afectivo. El jardinero sabe que ha trazado un surco recto. Puede mirarse en el espejo. Siempre ha sido honrado, leal. No ha hecho daño a nadie. Es un ser profundamente moral. Ha hecho su vida y, a partir de ese momento, su vida ha servido de algo. Desde el punto de vista humano, es lo que más me conmueve. Es la historia de la desaparición de un justo. Por eso es algo tan perturbador, porque la gente como él escasea.
Me gusta ese personaje, la forma en que camina, sus zapatos, sus pantalones, su motocicleta… Me gustó disfrazarme de él».
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