Premio a pianista que fue preso político en Uruguay
Estrella es responsable de la organización «música esperanza» que, a través de cuatro continentes, ayuda a los más necesitados, en retribución a lo que a él le proporcionaron cuando estuvo detenido en cárceles uruguayas.
La ceremonia se realizó en el salón San Martín de la Cancillería, en presencia de autoridades argentinas, cuerpo diplomático y otras personalidades y público.
El acto, cargado de emoción y de recuerdos de las dictaduras argentina y uruguaya así como del exilio, dio lugar igualmente a informes de la Acnur sobre la situación de los refugiados en el mundo y a pedidos de mayor solidaridad.
El encargado de derechos humanos de la Cancillería argentina, Leonardo Despuy, evocó una historia personal en la que se mezclaron Estrella y un uruguayo desaparecido en Argentina, que no identificó.
Narró que cuando él se recibió de abogado tuvo que atender la situación de un uruguayo que había sido detenido pero que había desaparecido en Buenos Aires. Una azafata de Air France le entregó luego una fotografía del hijo de la persona que buscaba con una anotación al dorso de que había sido llevado por esa compañía francesa a Uruguay.
Las inmediatas gestiones de derechos humanos provocaron que las autoridades militares de ese país «reconocieran» al preso y posteriormente pudiera salir del país al exililo.
Algo similar ocurrió con Estrella, desaparecido en Argentina y «reaparecido» en cárceles uruguayas luego de una intensa campaña de presión desde el exterior.
«Durante las torturas, los militares me reconocían que yo no era un violento, pero me reprochaban que estuviera del lado de la negrada», relató hoy el pianista.
Estrella relató pequeñas historias desde su liberación en Uruguay en 1980 y, aunque no quiso hablar porque «me es fácil hacerlo con el piano», transmitió muchos recuerdos.
En «abrazo fuerte de agradecimiento» ejecutó un rondó especial de Wolfgang Amadeus Mozart que ofrecía allá a fines de la década del 70 a aborígenes de los valles Calchaquíes (provincia de Salta, norte) en una escuela rural, y adonde regresa cada 28 de diciembre.
Como despedida, y para regocijo y fervor de los presentes, Miguel Angel Estrella ejecutó otros tres rondós de Francois Couperin, Mozar y Ludwig van Beethoven.
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