Amy Winehouse en la cima de la gloria pese a líos con drogas
La estrella del «soul», que ha vendido millones de álbumes en el mundo entero, fue hospitalizada esta semana tras desmayarse en su casa, lo que desató nuevos rumores sobre la diva, que en su famoso tema «Rehab» confiesa: «Intentaron enviarme a una cura de desintoxicación y he dicho no, no y no».
Recientemente, una grabación conseguida por un diario parecía mostrar a Winehouse que obtuvo las mejores ventas en el Reino Unido durante el 2007 y el top de iTunes, gracias a su mezcla única de pop, soul, jazz y blues fumando crack. La cantante pasó también una noche en detención provisional por haber atacado a dos hombres. A uno le dio un golpe con la cabeza y a otro un puñetazo. Por esa agresión se le abrió una ficha policial, pero Winehouse se libró con solo una amonestación.
Hace pocos días, fue su marido, Blake Fielder-Civil, quien se declaró culpable de haber agredido al dueño de un pub y de entorpecer la Justicia. Ahora, está a la espera de la sentencia.
La cantante llega tarde a conciertos e incluso a recoger sus muchos galardones, como cuando le atribuyeron este año el premio Ivor Novello, uno de los más prestigiosos del Reino Unido. El título de la que fue premiada como la mejor canción británica del año, «Love is a losing game» (El amor es un juego perdedor), devela algo del alma de la angustiada diva, cuya rebeldía, vida loca, extravagancias e imagen extraña parecen nutrir su música y su éxito.
Otras veces, no puede ir a recoger los galardones, como cuando ganó en febrero pasado cinco premios Grammy, entre ellos los de «artista revelación» y «mejor disco del año», y no pudo asistir a la ceremonia en Los Angeles porque no obtuvo a tiempo su visado, debido a sus líos con droga.
Hasta la ONU se ha metido con ella: el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (Onudc), Antonio María Costa, denunció, en una entrevista con un diario, su comportamiento, que según él atiza los problemas con la droga. Las celebridades «que esnifan cocaína no sólo dañan su nariz y su cerebro, sino que también contribuyen a la ruina de Estados en la otra punta del mundo», dijo.
Winehouse «puede hacerse la rebelde cantando con la voz destrozada ‘Rehab’ (‘desintoxicación’), pero ¿se da cuenta del mensaje que le envía a los drogodependientes que no pueden permitirse un tratamiento tan caro?», agregó el responsable. Pero lo que es incuestionable es su poder como intérprete y la pasión que pone en su música, como dejó claro su primer álbum «Frank», lanzado en 2003, y luego «Back to black» (2006). Winehouse, que a los 10 años creó un grupo de rap infantil y empezó a componer a los 14, ha sido toda una revelación en la música a nivel planetario, principalmente desde que su sencillo «Rehab» se colocó en el número uno de las listas musicales en incontables países. Su talento ha sido consagrado incluso en Universidades elitistas como Cambridge, cuyo departamento de literatura pidió a los estudiantes aspirando a graduarse que compraran la lírica de Winehouse en su canción, «Love is a losing game» con la de Sir Walter Raleigh (1552-1618), que escribió una de la mejor poesía de la época isabelina.
Ante críticas, Cambridge defendió su pedido, diciendo que requerir que se estudiara a Winehouse en sus aulas demostraba que la Universidad está enraizada en el «mundo del siglo XXI».
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