COYUNTURAS COINCIDENTES

América Latina está entrando en un inevitable enfrentamiento entre las necesidades de nuestros países del viejo tercer mundo con la realidad de un mundo globalizante que quiere atraparnos más.

La situación genera una extraña, ojalá perdurable, identidad de las ideas de quitarse de encima la sumisión, el acatamiento, la dependencia de los poderosos. Estos cambios pueden tener mayor o menor simpatía según los líderes de cada país y sus propias intenciones de ocupar el papel de potenciadores de los demás. Pero, lo cierto es que la ideología dominante en buena parte de nuestras naciones está cambiando de mano, dejando un continente al revés, con cierto aire a izquierda liberadora de opresiones. Quedará mucho por hacer, claro, y será muy difícil alcanzar. Cada uno deberá tener su responsabilidad en alcanzar su destino por decisiones propias, no impuestas. Todo esto, claro, importa conocer cómo cada país de este continente está resolviendo las provocaciones y agresiones disimuladas. Vale, por supuesto, entender bien lo que está sucediendo en nuestro Uruguay y no perderse en ocultamientos o falacias informativas.

Pero debe recibirse con esperanza lo que nos propone «Coyuntura», ese recorrido por nuestra Latinoamérica, si éste, además, llega en manos de Blanca Rodríguez, una de las pocas periodistas que suelen estar en los canales de televisión abierta. Blanca ha conformado un estilo sobrio, ajustado y acotado evitando ditirambos inútiles, por lo que el programa promete ser una recomendación válida para un año que recién comienza a moverse y lo ha hecho con liviandad. La primera de sus entregas, viernes 13, poco después de las 22.00 hs. la dedicó a Panamá. Un país que nos resulta lejano, casi desconocido y del que hay poco para decir salvo de los conocidos vaivenes del canal, que está quedándoles chico para los actuales cargueros de contenedores, o disfrutar del cantante, actor y político Rubén Blades, que ahora además de su famoso tema «Pedro Navaja», es ministro de Turismo. Debe recordarse las duras situaciones de los fenómenos Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega, el primero muerto aparentemente de un misilazo y el segundo acusado de narcotraficante para explicar una invasión como tantas, ya que ambos fueron encasillados como peligrosos individuos por ser muy antiestadounidenses.

Blanca logró acercarnos a ese Panamá actual no desde un punto de viajera turista, sino que tuvo como centro una entrevista con el actual presidente, Martín Torrijos, hijo de Omar, acompañando algo con folclorismo y un buen aporte de datos sobre lo que es un país que está cambiando su estructura en lo político, social y económico.

No todas son mieles. Hubo de parte de Blanca inteligencia en preguntar pero sin que ello fuera urticante o se llegara a hurgar más allá de lo debido. El saldo fue, por ende, casi un catálogo de realizaciones favorables con poca muestra del otro lado panameño, el de la pobreza. Casi un folleto de propaganda turística, entretenido, soportable, pero poco más.

Por su lado, la parte visual del país no fue muy clara, ni en lo que es el actual avance en su soporte material, su gran acumulación de moles edilicias, y menos en darnos a conocer esa tierra fuera de la gran ciudad.

Pero, hay que insistir, se abre una puerta a los cerrados localismos habituales, que son más fáciles de manejar y engatusar. Que dure, sería bueno, aunque más no sea para romper con ese estilo de Canal 10 de presentarnos ciclos muy cortos.

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